4 de octubre 2005 - 00:00

Una buena nueva que terminó mala

Una buena nueva que terminó mala

Es claro que el mes (y el trimestre) no arrancó con todas las luces. Tras un pequeño intento alcista en la primera media hora de operaciones, hacia las diez y media de la mañana todo quedaba prácticamente definido, y el mercado se movió de manera casi lateral hasta que sonó la campana de cierre. En ese momento el Promedio Industrial perdía 0,31%, estacionándose en 10.535,48 puntos, en tanto el NASDAQ mostraba una ligera recuperación de 0,17%. Si se quiere buscar algún culpable de la falta de entusiasmo (no podríamos decir que ayer hubo un real "mal humor") lo mas fácil es apuntar a los renacidos temores de un recalentamiento inflacionario que disparó el fuerte e inesperado crecimiento de las manufacturas (medidas por el índice ISM y en particular por las estimaciones de precios pagados por las materias primas). Es cierto que esto en principio resulta muy auspicioso cuando se lo ve desde el punto de vista de las ganancias empresariales, pero si tenemos en cuenta que se espera un incremento mayor de la demanda cuando se encuentre a pleno la reconstrucción del sur del país, se entiende por qué este dato dio por tierra cualquier esperanza que la Reserva Federal morigere se actual política de suba de tasas. Así el nuevo descenso del precio del petróleo, que cerró en u$s 65,47 por barril, quedó totalmente opacado por la suba de la tasa de interés, que en el caso de los bonos del Tesoro a 10 años, trepó a 4,389%. Esto coadyudó a su vez para atraer dinero del exterior (casi no hace falta decir que éste no se dirigió a las cotizantes, aun cuando se hicieran operaciones con unos "interesantes" 1.500 millones de papeles en el NYSE y 1.800 millones en el NASDAQ), lo que llevó a que el dólar subiera a 114,14 yenes y u$s 1,1916 por euro.

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