Una disputa judicial entre un banco estatal brasileño y el grupo mexicano Carso, controlador de Telmex, interesado en comprar la operadora brasileña de telefonía Embratel, puede obstaculizar esa transacción. Según se conoció ayer, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) cuestionó ante la Justicia brasileña que una de las compañías del citado grupo no quiere acatar las normas de un contrato que beneficia a la entidad financiera. El BNDES reclama que Telecom Américas, controlada por una de las empresas que integran Carso, hizo una oferta inferior al valor establecido en un acuerdo de compraventa de las acciones que el banco posee en las firmas de telefonía Americel y Telet, que operan en Brasil.
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Según el organismo financiero estatal, por los papeles de Americel y Telet, Telecom Américas se comprometió a pagar 358 millones de reales (unos 123 millones de dólares, al cambio actual), pero en setiembre pasado ofreció comprar esos título por 15,4 millones de reales (alrededor de 5,3 millones de dólares).
Las empresas Opportunity y LaFonte, antiguas controladoras de Americel y Telet, acordaron con el BNDES en 1997 que, si las dos filiales fuesen vendidas, el comprador tendría que adquirir las acciones del banco por el valor que esa entidad pagó.
Opportunity y LaFonte vendieron ambas empresas de telefonía en 2001 a Telecom Américas, cuyo accionista mayoritario es América Móvil, del grupo Carso. Voceros del BNDES aseguraron a «Folha de Sao Paulo» que intentaron sin éxito renegociar el valor de la oferta con los representantes de Telecom Américas.
El banco ha reclamado por la vía judicial que se cumpla el contrato y, en otra demanda, pide que Telecom Américas y América Móvil sean consideradas empresas que cometieron irregularidades en Brasil.