Una mejora que no tiene explicaciones

Economía

Lo más seguro para decir sobre ruedas como las de ayer, es que fueron muchos los heridos.Un arranque alcista que llevó al Dow a ganar0,77% en los cinco primeros minutos de operaciones y que se fue desinflando de manera que diez minutos antes de las once lo que era suba, se transformaba en una pérdida de 0,26%. De ahí una recuperación que con esfuerzo marcaba una especie de máximo cerca del mediodía, para abortarse una vez más y marcar lo que terminó siendo el mínimo de la jornada a la una y media de la tarde con el Promedio Industrial cediendo 0,31%. Desde este punto otra vez la lucha entre bajistas y alcistas, un salto poco antes de las tres de la tarde y para cuando sonaba la campana el Dow que se estacionaba en 13.785,07 puntos, trepando 0,5 por ciento.

Lo ocurrido en la mañana es si se quiere previsible e incluso fácilmente explicable: Amazon y Boeing impulsaron la mejora accionaria, mientras la suba del petróleo (trepó a u$s 75,88 por barril experimentando la mayor suba diaria desde fin de enero), el anuncio que la venta de viviendas durante junio fue la más baja de los últimos cinco años y la confirmación que al Chrysler Group se le hizo prácticamente imposible conseguir compradores para una emisión de deuda -atención que no fue el único caso del día-por u$s 12.000 millones (a pesar del buen balance de la empresa madre DaimlerChrysler cuyas acciones ganaron 4%) dan fundamento a la merma. A partir de aquí entramos en el plano de las especulaciones (no hubo ninguna noticia puntual capaz de explicar lo que pasó): tal vez alguna apuesta a que el Beige Book presentaría un panorama favorable de la economía, el anuncio que Chrysler seguía buscando financiamiento o la simple puja entre inversores podrían darnos alguna pista sobre lo ocurrido en la segunda parte de la jornada.

De los 67 puntos que ganó el Dow a las tres de la tarde el consenso es más o menos unívoco: fue una cuestión técnica del mercado. Si ponemos esto en el idioma de la calle, es casi lo mismo que admitir que en el fondo nadie sabe demasiado porque subieron los precios, y que si bien subieron, la suba no convenció demasiado.

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