Con que sólo tengamos hoy una rueda entre "mediocre" y "mala", no sólo será olvidado todo el mal humor que había el viernes por la tarde entre los inversores, sino que incluso podríamos colocarnos a la puerta de un nuevo proceso de euforia irracional. Es que a menos que las blue chips pierdan en las próximas horas 1,6% (o que los papeles del mercado electrónico cedan un impensable 5,17%), setiembre quedaría como el séptimo (octavo) mes consecutivo de suba para el Dow (el NASDAQ), y lo que incluso se puede decir que es mejor, rompería una larga tradición que hace del que está por terminar el peor mes del año. Esto no quiere decir que las cosas anden bien. El viernes se difundió el dato de que el nivel de pobreza en el país ha crecido a niveles inusitados. Pero, por si esto no fuera suficiente para demostrar lo "frágil" que está todo, ayer circuló por la mañana una serie de rumores que veían a algunos "hedge funds" apostando contra el dólar, lo que llevó a que el euro tocara el máximo de los últimos tres meses y que el yen otra vez orillara el pico de los últimos tres años. Tan seria fue la cosa que la gente del Tesoro se vio obligada a salir afirmando que seguirá con su política de un dólar fuerte. Lo que vimos ayer es un gobierno a la defensiva en el plano económico, y esto a la larga nunca es bueno. Afortunadamente, los inversores pueden hacerse los distraídos durante bastante tiempo, y de la mano del anuncio del incremento de las ventas de semiconductores y una nota periodística favorable a Nokia, el NASDAQ trepó 1,81% llevando tras de sí al Dow, que cerró en 9.380,24 puntos, ganando 0,72%. Poco importa el "olor" a "window dresssing" que hubo; lo que se quiere es hoy al cierre poder descorchar una nueva botella de champagne.
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