25 de noviembre 2004 - 00:00

Una tensa reunión

Fue muy poco simpática, por momentos muy tensa la reunión de ayer entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna. Con buena dosis de razón, el malestar presidencial con el ministro de Economía se centraba en el mal manejo que hizo tras la renuncia del Bank of New York a ser el agente del canje de la oferta a bonistas. Esto obligó a postergar primero la oferta en el tramo internacional, y ayer en el local. Pese a esto, no habrá pedido de renuncias. Tampoco para el responsable principal de las demoras, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.

En realidad, Kirchner fue advertido de la serie de errores que derivaron en esta postergación. El Bank of New York estaba dispuesto a seguir en el proceso, pero necesitaba más tiempo para hacerlo y sólo por atrasos en el envío de información desde la Secretaría de Finanzas. Pedía postergar el inicio pactado para el lunes 29 recalcando en una carta enviada a Nielsen que era por factores ajenos al BoNY. Se lo hubiera dejado al BoNY si en definitiva se iba a postergar.

También fue advertido de que la demora en ser aprobada la propuesta en Italia estaba justificada. El equipo económico presentó al ente regulador el prospecto en la segunda semana de noviembre. Nunca tardan menos de 60 días en aprobarlo. Igualmente desde Economía lanzaron la teoría de la conspiración -incluyeron a Jacques de Larosière (ex FMI), Bill Rhodes (Citigroup) y Charles Dallara (Instituto Internacional de Finanzas). En pocos días quedó demostrado que no tenía sustento.

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