Como un aporte más a Brasil que a la Argentina, y con cierta desilusión ante el gobierno de George W. Bush, el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, le aseguró la semana pasada a su par Luiz Inácio Lula da Silva que abandonará la idea de negociar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. Esto fue en el marco de la visita oficial que Vázquez efectuó a Brasilia, y donde, entre otras cosas, Uruguay consiguió cierto apoyo por el tema papeleras.
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Fue durante la cena en el Palacio del Planalto, donde ambos presidentes hablaron, a instancias de la verdadera intención de avanzar en las negociaciones por un acuerdo de libre comercio entre Uruguay y Estados Unidos. Vázquez habría sido sincero con el brasileño, al comunicarle que el proyecto ya había sido abandonado y que no hay ningún tipo de discusión comercial en marcha. Según Vázquez, sólo está en carpeta cerrar el demorado acuerdo de garantía de inversiones, por el cual los capitales que lleguen de EE.UU. tendrán un tratamiento especial dentro del territorio uruguayo.
La causa que esgrimió para explicar el porqué del abandono de las negociaciones comerciales fue más que sincera. La oferta que se le hizo desde los Estados Unidos para que aumente sus exportaciones habría sido más que baja y le hubiera garantizado un incremento poco sustantivo de las ventas anuales. EE.UU. no estaría dispuesto a abrir a Uruguay, por ejemplo, sus sectores de maíz, carne, trigo, lácteos, quesos y textiles, mucho más de lo que hoy compra. Sin embargo, para cerrar el acuerdo, Estados Unidos le exigía a Uruguay que libere las importaciones de sus industrias y servicios, y que en un plazo de no más de 10 años, deje de pertenecer al Mercosur.
Aparentemente, la poca voluntad para acercar las posiciones entre los dos países fue lo que hizo que Vázquez abandonara la idea de un acuerdo con los EE.UU.
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