29 de octubre 2001 - 00:00

Usarán recaudación como garantía de nuevos bonos

Domingo Cavallo decidió acelerar los tiempos para el canje de la deuda. Ante la intranquilidad de los mercados, comenzó a preparar el terreno para una operación a escala internacional que incluya la garantía de los organismos multilaterales. El objetivo es conseguir un ahorro no inferior a los u$s 4.000 millones anuales. Un adelanto del desembolso de u$s 1.200 millones del FMI, previsto para principios de diciembre, será clave para destrabar la operación. En Buenos Aires, ya está trabajando un grupo de técnicos de Merrill Lynch para diseñar la operación. Jacob Frenkel, encargado de riesgo soberano de ese banco de inversión, monitoreará la operación desde su sede en Londres. Pese al apuro, primero se terminará anunciando el demorado canje local con AFJP y provincias a una tasa que no superará 7% anual.

El equipo económico en pleno trabajó ayer durante todo el día para ir definiendo una propuesta que permita avanzar con un canje de deuda a dos frentes: el local y el internacional. No estuvieron solos, ya que una avanzada del equipo técnico del Fondo Monetario Internacional estuvo analizando las alternativas que tiene el país para acelerar la operación.

La mejora del perfil de la deuda será la pata clave de los anuncios económicos que se conocerán en las próximas horas. La intención del gobierno es ahorrar unos u$s 3.000 millones anuales en intereses, lo cual sería clave para descomprimir el resultado fiscal de 2002.

El viceministro de Economía, Daniel Marx, junto con el subsecretario de Financiamiento, Julio Dreizzen, y el secretario de Política Económica, Federico Sturzenegger, estuvieron durante más de ocho horas reunidos para estudiar la propuesta que ofrecerán a los inversores.

Una de las alternativas más firmes es la posibilidad de utilizar la recaudación de impuestos para garantizar los nuevos bonos que se ofrecerán al mercado. Este mecanismo, más la garantía que se obtendría de los organismos multilaterales sería clave para conseguir una sustancial reducción de la tasa de interés de la deuda argentina.

«Puede ser, pero todavía lo estamos analizando», fue la lacónica respuesta de Marx al ser consultado sobre la posibilidad de que salga por decreto la utilización de la recaudación para garantizar a los títulos. En su momento, los legisladores de todos los colores políticos se habían opuesto por amplia mayoría al tratamiento del proyecto de Ley de Crédito Público, que proponía algo similar.

La intención del equipo económico es que la nueva deuda tenga una tasa no superior a 7% anual. «Tal vez la garantía no sea todo lo que precisan los mercados, pero es lo mejor que podemos ofrecer y, desde ese punto de vista, el canje convendrá a muchos inversores», explicó a este diario una alta fuente de Hacienda.

•Insuficiente

Por supuesto, si se termina adoptando esta determinación las calificadoras de riesgo pasarían automáticamente a la Argentina a la categoría de «default selectivo». Las evaluadoras no consideran suficiente la garantía de recaudación como para conseguir una reducción de las tasas.

En las próximas horas se avanzará en varios frentes para ir definiendo cómo se instrumentará el canje de deuda. Lo más probable es que primero se avance con el tramo local, pero que ya se vaya anunciando la propuesta para el tramo internacional. Las negociaciones se desarrollarán en varios frentes.

• En Toronto, el vicepresidente del Banco Central, Mario Blejer, podría encontrarse con el subsecretario del Tesoro estadounidense, John Taylor. Ambos participarán en la reunión del Grupo de los 20 que se efectúa en esta ciudad canadiense, encuentro al que no pudo asistir Marx, que está en plena elaboración de las medidas económicas.

• En Londres, el encargado de mercados soberanos de Merrill Lynch, Jacob Frenkel, irá testeando a los inversores internacionales para comprometerlos a participar en el canje de la deuda.
Ambito Financiero pudo localizarlo en Tel Aviv (Israel), camino al aeropuerto antes de viajar a Londres, donde pasa los días de semana.

• En Buenos Aires se está trabajando intensamente. Ya está la misión del FMI, a la que se sumó también un equipo de media docena de expertos de Merrill Lynch para ir elaborando la propuesta de canje.

Uno de los principales escollos que tendrá la propuesta de canje internacional está relacionado con las garantías que pueden conseguirse de los organismos multilaterales. A los u$s 3.000 millones ya comprometidos por el FMI, se sumarían otros u$s 5.000 millones del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial. Sin embargo, el dinero sería insuficiente como para avanzar en una operación muy amplia.

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