15 de agosto 2003 - 00:00

Vetó Kirchner un borrador con FMI que incluía suba de tarifas

Trascendió ayer que el presidente Kirchner vetó el primer borrador del acuerdo que le acercó el ministro Roberto Lavagna el martes por la noche. Por eso se demoró la llegada a un acuerdo con la misión que desde hace 10 días se encuentra en el país y que postergó su partida al menos hasta el próximo lunes. El borrador rechazado incluía la suba de tarifas en forma gradual y sin afectar a los sectores de menores ingresos. Además, planteaba metas de superávit primario superiores a 3% y una rápida renegociación con los acreedores. Lavagna insistió ayer en que «el acuerdo estará listo para la primera semana de setiembre». Pero agregó: «Si eso no ocurre, no es una cuestión dramática». Las negociaciones en el Congreso avanzan para que se aprueben la semana próxima las leyes que pide el FMI. También la que reclama el propio Lavagna, que faculta al Banco Central a otorgar más adelantos al Tesoro, por si se demora el acuerdo y deben pagarse vencimientos con reservas. La reciente polémica entre el ala política del gobierno y Daniel Scioli se debió a que el vicepresidente se basó en las propuestas del equipo económico para hablar de una suba de tarifas gradual y segmentada desde octubre.

Mientras el ala política del gobierno continuó ayer confrontando con Daniel Scioli por sus declaraciones acerca de un aumento de tarifas para gas y electricidad en paralelo con un acuerdo con el Fondo Monetario, trascendió que el Ministerio de Economía impulsa un proyecto de esa naturaleza. De hecho, se supo que cuando el martes a última hora, el ministro Roberto Lavagna le presentó a Néstor Kirchner el primer borrador del acuerdo con el Fondo Monetario, que incluía entre otros puntos, un aumento de tarifas, el Presidente dijo que no iba a firmar.

Kirchner volvió ayer a arremeter contra los sectores empresarios. Dijo que «hay funcionarios que prefirieron ser empleados de ciertos intereses antes que defender los intereses del conjunto del pueblo argentino». Afirmó también que «hay funcionarios que hacen lobbie, vaya a saber con qué sentido».

Kirchner, además, volvió a cargar contra los empresarios porque «buscan tener dirigentes complacientes en cargos públicos». Agregó que «con dirigentes complacientes, hay empresarios que llevaron a la Argentina a la situación que tiene y después se quejaron de la crisis económica y de la devaluación».


Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, consideró que las tarifas son «un tema delicado que el gobierno está estudiando y que no debe resolverse como se ha resuelto siempre». Fernández reiteró que «la idea es hacer una revisión global del tema, donde las tarifas estén incluidas», y también sostuvo que la aspiración del gobierno es que los eventuales aumentos «no se traten como se trataron históricamente en la Argentina y se cargue sobre el consumidor la obligación de pagar una mayor tarifa».

Fernández negó que para el Fondo Monetario las tarifas sean «un tema liminar» y rechazó la idea de que el gobierno está recibiendo fuertes presiones por parte del organismo para cerrar el acuerdo de renegociación de la deuda. No obstante, el jefe de Gabinete aseguró que «sí, claramente» existe un lobby de las empresas que están a cargo de los servicios públicos privatizados.

Según Fernández, las empresas están haciendo todo lo necesario para instalar la idea del retraso tarifario y de la mala situación que enfrentan, pero no me atrevo a decir que lo utilicen a Scioli».

El jefe de Gabinete indicó que «obviamente hay un lobby, una presión, y parece ser el clima que se vivía en el Coloquio de IDEA el día en que habló el vicepresidente, y ese clima influyó en el vicepresidente».

•Inevitable

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, también volvió a intervenir y pidió no convertir en «una cosa tremenda» la confrontación entre Scioli y el gobierno por los aumentos de tarifas. «Desde el punto de vista de las diferencias, son difíciles de ocultar», dijo Fernández, y acotó que «desde el punto de vista de la realidad política, es inevitable que uno pueda tener una visión distinta, no está mal, no está inhibido».

Por su parte, Scioli buscó bajarle el tono al conflicto, y dijo que la suba de los servicios «es un tema que hay que resolver en algún momento», afirmó que «en 90 días podría ser», pero sostuvo que «la decisión la tiene que tomar el Ejecutivo», mientras que en el Senado, cuerpo que él preside, «se avanzó en aprobar las facultades del Ejecutivo para avanzar en la renegociación y resolver estos temas pendientes».

«Lo que expresé -dijo el vicepresidente-fue un acto de sinceridad. En algún momento, la cuestión de las tarifas es un tema que hay que resolver. Y no se resolverá como se ha hecho tradicionalmente, sino que se habla de una segmentación para que el mayor peso del aumento recaiga en los que más pueden pagar».

Por último, el ministro de Planificación,
Julio De Vido, dijo que «definitivamente no están previstos aumentos de tarifas, lo que está es lo que hablamos en el Congreso: la renegociación de los contratos de los servicios públicos». Consultado sobre la fecha de eventuales ajustes, De Vido dijo: «No hay plazo, la propuesta al Congreso es de 60 días después de que elevemos la propuesta para cada contrato».

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