Ya está. El Dow finalmente se colocó del lado ganador para lo que va del año (desde marzo venía transitando por terreno perdedor). Lo que es incluso más significativo, ayer, el S&P 500 cerró por encima de la línea de los 1.250 puntos, por primera vez desde junio de 2001. ¿Significa esto que los problemas se acabaron? Desde ya que no. Pero sin datos de la macro que distraigan a los inversores en las siguientes cuatro ruedas (salvo los indicadores de liderazgo), es algo que habla de la creciente apuesta a que ya estamos inmersos en el tradicional rally de fin de año, por lo que con el paso de las horas y días el tema central de las conversaciones debería pasar a ser cómo vienen las ventas navideñas.
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Puntualmente, para lo que es el Promedio Industrial, ayer el motor de la suba fue Boeing que consiguió órdenes por u$s 13.000 millones en la Feria Aérea de Dubai, seguida de cerca por American Express (beneficiada a su vez por la merma de la tasa de 10 años a 4,471% anual). Sin mucho más que esto como argumento, el Dow trepó en la víspera 0,5% alcanzando los 10.820,28 puntos. Si bien fue interesante observar el vaivén de General Motors, que trepo 3% en la apertura (la gente de Morgan Stanley y los del Deutsche Bank le levantaron el pulgar) sólo para perder 2% al cierre, está visto que ya es un insignificante papel "tercermundista" sin gravitancia para mover al mercado. Otro que tampoco pesó demasiado fue el incremento del precio del petróleo a u$s 57,7 por barril, visto apenas como un ajuste técnico en lo que viene siendo un noviembre inusualmente cálido. Informate más
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