29 de septiembre 2003 - 00:00

"Volver al reparto sería donar ahorros al Estado"

Para el economista jefe de FIEL, Juan Luis Bour, una eventual vuelta de la AFJP al sistema de reparto implicaría «donar nuestros ahorros al gobierno». Según su visión existe una «tentación» entre los políticos, para avanzar de esta forma, porque implicaría un incremento de recaudación de $ 3.500 millones anuales, «cerca de 1% del PBI por año».

En una entrevista con Ambito Financiero, Bour calificó a la propuesta de quita que ofreció el gobierno argentino como «inconsistente», porque «se promete crecimiento económico y apreciación del tipo de cambio para los próximos quince años, pero en cambio, se niega un mayor esfuerzo fiscal para el pago de la deuda». A continuación, los principales párrafos de la entrevista:

Periodista:
¿Cómo vio las discusiones de los últimos días respecto al sistema previsional?

Juan Luis Bour: En las discusiones de los últimos días se están mezclando dos temas. Por un lado la quita para los afiliados por la reestructuración de la deuda y, por otro, la posibilidad de avanzar con una contrarreforma previsional. La reflexión es que las inversiones de las AFJP quedan golpeadas una vez más. Primero te bajaron las tasas y extendieron el plazo. Luego pesificaron y ahora dolarizan, pero con una fuerte quita.


P.:
¿Puede estimarse a cuánto puede llegar la quita?

J.L.B.: Seguramente los fondos de pensión pueden intentar elegir una combinación que vaya minimizando la quita con el tiempo. Pero evidentemente, hubo información privilegiada, porque una empresa estatal aceptó la pesificación. El problema es que el gobierno cambia las normas a medida que va viendo la reacción de los inversores, determinando qué es lo que le conviene más. Por otra parte, las AFJP seguramente afrontarán juicios si luego de la quita deciden invertir 50% de sus haberes en títulos públicos.


P.:
¿Cómo ve la posibilidad de permitir una vuelta al reparto, que está vedada tras la aparición de las AFJP en
1994?

J.L.B.: Hay que tener claro que en caso de volver al sector público, le estás donando tus ahorros al Estado. Se está cediendo un derecho de propiedad, más allá de que esa propiedad sufra quitas. Si el sistema funcionara bien, nadie pensaría en volver al reparto; claro que ante la perspectiva de perder parte del ahorro acumulado, mucha gente piensa en recuperar esa opción. En el mundo, las reformas tienden a la capitalización y a reducir el rol del Estado en los sistemas jubilatorios.


P.:
¿Lo ve al gobierno decidido a avanzar en esta dirección?

J.L.B.: Es una tentación que tienen los políticos. Si todo el sistema de capitalización se transformara en reparto, el Estado recaudaría automáticamente $ 3.500 millones más por año, es casi un punto más de PBI por año. Evidentemente, hay un incentivo para avanzar en ese sentido. En realidad, el proyecto que se planteó este año es el de un sistema único, con un esquema puramente mixto, pero que ya no permite la opción entre reparto o capitalización. Es un cambio menor respecto a otros que se están hablando. Pero ese esquema te reduce el componente de capitalización, aumentando los ingresos fiscales porque cede más recursos al Estado.


P.:
¿El proceso de reestructuración de la deuda podría demorarse más allá de junio del año próximo?

J.L.B.: Lo que mostró el equipo económico es que modifica las reglas al andar. No están planteando un plan de largo plazo sino escenarios heroicos para la reestructuración, que son extremadamente optimistas. De corto plazo es moderado, pero plantean una gran entrada de capitales para sostener el crecimiento y permitir una apreciación económica durante los próximos quince años. Todo esto es posible en una economía estable, pero estamos muy lejos de conseguir lo que se mostró en los papeles.


P.:
¿Cómo se comportarán los acreedores en los próximos meses?

J.L.B.: Uno de los problemas es que el gobierno plantea un horizonte espectacular para la economía, pero al mismo tiempo, asegura que no hará un mínimo esfuerzo en materia fiscal para cumplir con los acreedores. Parece inconsistente y es seguro que los acreedores darán pelea y al menos, intentarán que el gobierno comprometa un esfuerzo mayor. Países que tampoco son precisamente ricos, como Brasil, Ecuador o Jamaica hacen esfuerzos mucho más importantes de superávit fiscal. Lo cierto es que la Argentina hizo una propuesta muy baja, que no demuestra demasiado interés de pago.

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