Diálogos de Wall Street

Economía

Gran expectativa por la reunión de la Fed. Y Gekko nos da su opinión.

Periodista: Comenzó la reunión de la Fed. Todos sabemos que no habrá cambios, pero reina un enorme interés. ¿Cómo hará el banco central para ignorar lecturas de 5% en la inflación minorista y 6,6% en mayorista? ¿Tiene que endurecer su discurso? ¿Justo ahora que las ventas minoristas cayeron por primera vez desde febrero?

Gordon Gekko: Existe la idea de que la reunión es un examen muy importante para la política monetaria. Paul Tudor Jones, un especulador legendario, ha dicho que si la Fed no corrige su postura, tomará la decisión de apostar con todo a favor de estrategias inflacionarias.

P.: ¿Qué sería eso?

G.G.: Comprar agresivamente commodities, criptos, oro. Pero también dijo que si la Fed anuncia un próximo giro de política, lo que se viene es un “taper tantrum”, un berrinche generalizado de los mercados.

P.: Y eso sería…

G.G.: Un derrumbe de la renta fija. Y una violenta caída de la Bolsa.

P.: No le deja mucha opción a Powell. Serían palos porque bogas y palos porque no.

G.G.: A decir verdad, ni Powell ni la Fed han pedido consejo. Ni creo que lo adopten.

P.: ¿Qué esperamos? ¿Balconeamos hacia una catástrofe?

G.G.: No sería la primera vez que las palabras de Powell desatan un malentendido. Lo usual, en ese caso, es que a los pocos días se despeje.

P.: No ve la reunión como un acontecimiento dramático, ¿o sí?

G.G.: La política monetaria y la política económica, en general, son de una audacia excepcional. Y como tal no rinden examen entre cuatro paredes. Desde que se aprobó el megapaquete fiscal del presidente Biden el 10 de marzo, todos los meses hay mesa examinadora. Y ya llevamos tres turnos. Cualquier indicador que no sea del agrado del público puede gatillar un descalabro. Es un camino de cornisa y se circula rápido.

P.: Las notas han sido muy altas. En crecimiento, lo cual es bueno. Pero, sobre todo, en inflación, lo que a simple vista se juzgaría como una calamidad. Y sin embargo no hay reprobados. Lo que alerta Tudor Jones ya debería haberse producido. O, dicho de otro modo, ¿cuánta inflación hace falta para recibir un bochazo?

G.G.: Ya se mencionó, los bonos son el canario en la mina de carbón. Y una tasa de 10 años en 1,50% no es señal de aire viciado. Nada impide que quien esté en desacuerdo haga la de Tudor Jones. Puede comprar commodities, que han subido muchísimo de precio, y apostar en contra. Cuidado, sí, con terminar como el cazador cazado. La madera cayó 40% el último mes. Eso no es deflación tampoco. Lo mismo sucedió con las cripto. Nada es tan sencillo como parece.

P.: Las tasas largas no suben, y más bien bajaron un cuarto de punto, porque el Tesoro no refinanció los vencimientos y prefirió achicar los saldos líquidos que tenía depositados en el banco central. Ergo, no reflejan las expectativas de inflación sino una menor oferta de bonos que es sólo circunstancial y volverá a crecer en lo que resta del año. ¿Qué opina de esa explicación que hoy está en boga?

G.G.: Haberlo dicho a fines de marzo cuando se sabía lo que iba a hacer el Tesoro y las tasas largas estaban en 1,75%. El pronóstico era el de una tasa nominal trepando por encima de 2%, con el riesgo de que surgiera una batería de números muy robustos y el mercado de bonos fuera una masacre mucho más sangrienta que a comienzos de año. Es verdad, el trimestre que viene la oferta neta de bonos del Tesoro que deberá absorber el mercado será mayor, pero a la par la actividad se irá moderando. Y si es por el temor al tapering, la Fed ya instaló el asunto. “Estamos hablando de hablar del tapering”, dijo Mary Daly.

P.: Las ventas minoristas cayeron en mayo. ¿Cree que se frena el gasto y se calma la exuberancia?

G.G.: A un nivel de gasto altísimo, 28% mayor que un año atrás, 20% por encima que antes de la pandemia. La economía empieza a descremar el vértigo del crecimiento. Es lo que sugieren la madera y el cobre en materia de precios. El sell in May de las criptomonedas le quitó aire a la burbuja más grande en escena. La efervescencia es mucha, pero decae. Entiendo que los bonos se toman de allí. Así, no veo porqué la Fed debiera estar más preocupada que en la reunión anterior. La Fed decidió meterse en la boca del lobo, es un peligro enorme pero estaba previsto, y el canario sigue silbando.

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