Diálogos de Wall Street

Economía

¿Ómicron es benigno? La Bolsa vuela, pero ¿cuánto dura, Gordon Gekko?

Periodista: ¿Qué día es hoy? ¿Nos toca zozobra o retomar el rally? No recuerdo un movimiento de serrucho tan alocado. ¿Qué es lo que nos asusta esta mañana, la oleada de delta, ómicron, la inflación o una Fed más agresiva? ¿Y cómo puede ser que, cualquiera sea la amenaza, al día siguiente, invariablemente, sintamos un fuerte alivio?

Gordon Gekko: El menú de hoy es rally accionario, con un suave rebote de las tasas largas pero en niveles muy deprimidos, por debajo del 1,50%. Y van dos días seguidos en alza. Esa es la novedad más llamativa.

P.: ¿Ya pasó lo peor? La angustia del fin de semana -con las criptomonedas en caída vertical- no tuvo el correlato que se temía.

G.G.: Todo lo contrario. Con el pesimismo en apogeo, los hedge funds (fondos de cobertura) atrapados a contrapierna tras su último cambio de portafolios, y los mercados en franca sobreventa, créase o no, surgió, un vez más, el “buy the dip” salvador.

P.: ¿Los hedge funds, mal posicionados? ¡Qué raro!

G.G.: Entraron fuerte a la Bolsa, y liquidaron exposición en bonos, inmediatamente antes que el mercado diera la vuelta campana. El timing perfecto, solo que la maniobra atinada era justo al revés. Por suerte los atajó la dinámica lateral del serrucho, la impaciencia por comprar más aún en un momento de confusión, y la osadía de los inversores jóvenes.

P.: El lunes fue oportunidad de compra. Hoy también. Pero con aumentos de precios de casi 3% en Nasdaq y Russell 2000, los renglones de beta altos, donde se corre más peligro. ¿Episodio cerrado ya?

G.G.: Si la inflación minorista de noviembre que se conocerá el viernes, y se espera que sea un número alto, pasa sin pena ni gloria y no causa revuelo, sí.

P.: ¿Tachamos la amenaza de ómicron? ¿O de dónde surge esta vigorosa bocanada de aliento?

G.G.: Los laboratorios piden un par de semanas para tener una opinión más precisa; los mercados son ansiosos, quieren todo ya. Y a partir de la información que distribuyó Sudáfrica -que detecta el crecimiento abrupto de los contagios pero no un aumento de las hospitalizaciones- y las expresiones optimistas del Dr. Fauci, ya tienen su “dictamen”.

P.: Ómicron dejó de ser mala palabra. Ahora es benigno.

G.G.: Si es extraordinariamente transmisible, y sus efectos son suaves, es la mutación que Wall Street estaba buscando. Buy the dip. El riesgo de covid que subsiste es que Alemania se encierre, no por ómicron sino por delta, y provoque un frenazo en Europa. Pero, de momento, no parece quitar el sueño. La Bolsa anticipa, mira hacia delante. Y, si se quiere, ómicron “es” el futuro.

P.: La inflación elevada, muy por encima de la meta oficial, no es una sorpresa. Que la Fed acuse recibo, que Powell baje el cartel que la anunciaba transitoria, y que se adelanten los tiempos de la política monetaria, sí.

G.G.: De repente, el mercado quedó metido en una coctelera con el riesgo de covid (delta y ómicron) y el súbito cambio de libreto de la Fed, y no la pasó bien. Que Powell agitara todo eso junto, cuando antes se cuidaba de no mezclar los ingredientes, lo tomó desprevenido. No lo vio venir.

P.: Con valuaciones que son de porcelana, que no están para soportar sacudones.

G.G.: Tal cual. Si se miran los índices no se nota, se enmascaran, pero hay caídas de papeles individuales que han sido espectaculares.

P.: De buenas a primeras, las burbujas se pinchan. Las criptomonedas se derrumban. Bitcoin cayó 20% de un día a otro; 15% en una hora. Y las acciones tuvieron la suyo. Ahí tiene a DocuSign, 42% abajo. Y sin embargo, la impresión es que criptos y acciones vuelven a estabilizarse. Sufren el ajetreo, decantan, pero no sucumben. Y lo que no mata, fortalece. ¿Qué pasó? ¿Cómo es que zafan del brete?

G.G.: Ómicron no parece un delta bis. La Fed aprieta, pero no ahorca. Acelera el taper, pero no la suba de tasas. Y las tasas largas, lejos de trepar, se hunden con las noticias. Si subieran -por ejemplo, porque la Fed decidió correr la inflación de atrás- la situación sería una ratonera. Como las tasas largas bajan, ofrecen una salida elegante en vez de erigir una encerrona. Mire, en enero se tomará examen, y con el andar sólido de la economía, los balances deberían apuntalar los fundamentos. Se puede esperar hasta entonces, alargando los dientes del serrucho, o trepar a cuenta desde ahora.

Dejá tu comentario