Diálogos de Wall Street

Economía

Sangre y arena. ¿Se acabó el mercado bull? ¿Es la famosa capitulación? Nos responde Gordon Gekko con el casco puesto y desde la trinchera.

Periodista: ¿Cuántas vidas tiene un mercado bull?

Gordon Gekko: Los toros tienen la plaza rodeada, pero la faena hay que rematarla.

P.: ¿No estamos viendo una capitulación? ¿No es la rendición?

G.G.: Es un desangrarse penoso. Pero todavía no cruzamos la frontera.

P.: ¿Cree que podrán escapar indemnes? ¿Piensa que las declaraciones de Jay Powell -“hay varios senderos posibles para un aterrizaje suave”- son un salvavidas que les arroja la Fed?

G.G.: Powell habla de la economía, no de la Bolsa.

P.: De acuerdo. Pero si la economía tiene una vía de escape, las acciones podrían intentar subirse a caballo.

G.G.: Las ventas minoristas -y la producción industrial- se conocieron antes que las palabras de Powell. Confirman que la salud de la economía. Si eso es bueno o malo para la Bolsa es discutible. Porque Powell no dejó dudas sobre la necesidad de enfriar la demanda sí o sí para asegurarse que la inflación vuelva a su cauce. Y las condiciones financieras se van a tensar aún más. Esto ya no es un jardín de rosas, y son senderos que se bifurcan. La economía va por un lado, y la Bolsa por otro muy diferente. Desde el punto de vista de temer una recesión inminente queda claro que no es la situación. Pero la Bolsa ya no sincroniza el paso con la economía, y está en serios problemas porque la Fed necesita apretar mucho más para domar los precios pero las cotizaciones de los papeles aflojaron, y están al filo de un mercado bajista. La economía requiere paños fríos y la Bolsa, un soplo de aliento.

P.: Powell señala que los mercados financieros leyeron muy bien las intenciones de la política monetaria. ¿Qué significa? ¿Que no hace falta que bajen más? ¿Que el mercado bear es necesario para lograr el objetivo de controlar la inflación?

G.G.: Ni lo uno ni lo otro. Aunque es probable que ocurran ambos. Wall Street empezó el año exuberante, clavó un récord el 4 de enero, y ahora está 18% abajo. Mira la película correcta. Esto no es una comedia, es un guión de intriga y suspenso, y no necesita terminar en un drama, pero falta mucho para asegurarse un desenlace feliz, y en el transcurso -avisa Powell- se va a poner pesado. La Fed precisa desacelerar el gasto y no se dará por satisfecha hasta que surja evidencia concluyente, visible para todos, de que la inflación se dirige de nuevo al corral.

P.: Powell machaca con el mensaje áspero. Primero causaba espanto. Ayer la Bolsa subía tras escucharlo. Hoy se cae a plomo. ¿Cómo se explica?

G.G.: Fatiga de materiales. Powell no dijo nada nuevo, no corrió la vara de lo que el banco central tiene pensado hacer. Son dos subas de medio punto cada una en junio y julio. Eso se acepta pacíficamente. Pero la realidad es ácida, se filtra, y corroe los nervios. Las ventas son robustas; la situación de los comercios minoristas se complicó. Los costos suben mucho, el consumidor es más cuidadoso con los precios que paga aunque sigue gastando, los márgenes de rentabilidad se resienten. Y no es un caso aislado. Pase lista: Wal Mart, Target, Dollar Tree, Best Buy, AutoZone. ¿Excepciones? Ross y TJX, dos tiendas de fuertes descuentos. Ya no es fácil traspasar los mayores costos a precios finales. Para la Fed, ¡bingo! Pero la Bolsa sufre en el medio del tironeo. Con un shock de oferta adverso en energía y alimentos por la guerra en Europa, esto no se resolverá a la brevedad. ¿Y será que la Bolsa aguanta? Si ya se derrite con los sacudones.

P.: Wall Street, ¿no se está dejando ganar por el pesimismo exacerbado? Van seis semanas consecutivas a la baja (siete, el Dow Jones). Las tasas largas se estabilizaron. Sin negar los problemas, ¿no es demasiado?

G.G.: En las carteras hay más cash disponible que nunca en los últimos 20 años. La exposición en acciones es la menor desde mayo 2020, y en el caso de las tecnológicas desde agosto 2006. ¿El mercado está sobrevendido? Sí. Y no hay mercado bear que no permita un rally mentiroso, contra tendencia, alimentado a pura cobertura de cortos. Una cosa no excluye la otra. No nos vamos a privar tampoco de esa anécdota. Sea paciente. El camino que ofrece menos resistencia todavía es hacia abajo. El embate alcista se ensayó y se frenó, y hoy (por ayer) la desconfianza volvió a sangrar. Que Warren Buffett compre ya no solo acciones de energía sino una posición en Citi es un dato importante. Que vea valor allí, y no una burbuja, a estos precios, en un sector cíclico sensible, y en una compañía que no es líder en su industria, es muy informativo. Pero eso es largo plazo, requiere cash y estómago, y lo segundo no responde, está muy castigado.

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