Diálogos de Wall Street

Economía

¿Dónde estamos parados, Gekko? Todo sobre recesión, tasas e inflación.

Periodista: La Fed nos asegura que la economía no está en recesión. E inclusive, James Bullard dixit, que no la va a haber. A la par, señala que la inflación todavía no bajó nada. Y que falta muchísimo por hacer antes de concluir la faena. ¿Es una nueva declaración de guerra? Jay Powell, ni bien llevó la tasa corta a 2,50%, subrayó que se pisaba terreno neutral. ¿Qué pasó que se reanudaron las hostilidades verbales? ¿Se dio cuenta acaso de que necesita tasas más altas que lo que pensaba tras la última reunión?

Gordon Gekko: La Fed reaccionó a la complacencia de los mercados. Está sacudiendo el árbol para que se deshojen un poco las ramas. Es una rutina de prevención. Nadie ignora que la faena no está terminada.

P.: Salvo la Bolsa que se anima a fomentar un rally.

G.G.: Me parece que la Fed le apunta más a los bonos que a la Bolsa. Aunque, por supuesto, cuando los astros se alinean, siempre se puede matar dos pájaros de un tiro.

P.: ¿Qué piensa Ud. con respecto a la recesión?

G.G.: Que el proceso ya comenzó. No solo en EE.UU. En todo el mundo. Y que la banca central, que prioriza la necesidad de devolver la inflación al corral del 2%, no hará sino confirmarlo.

P.: El último informe de empleo, en ese sentido, fue arrasador. ¿Cómo se compatibilizan en EE.UU. la creación de más de medio millón de empleos con la idea de una contracción de la economía?

G.G.: Con gran dificultad. O, dicho de otro modo, con los números horribles de productividad y costos laborales unitarios que acabamos de ver. ¿Si la actividad se frena, y todo indica que es así, por qué se contrata tanta gente?

P.: ¿Es un enigma?

G.G.: Un trimestre, no. Dos trimestres llama la atención. El producto del sector de negocios (no agrícola) cayó 2,5% en enero-marzo con respecto al trimestre anterior, y las horas trabajadas aumentaron 5,3%. En el segundo trimestre se repite la película: la merma del producto es 2,1% y las horas trabajadas vuelven a trepar 2,6%. Los costos laborales unitarios se dispararon 10,8%. ¿Cómo encaja en esa película que en julio el empleo neto crezca en 528 mil puestos netos? Con fórceps, como imaginará.

P.: Como sea, con estos guarismos, a la Fed no le queda otra decisión que persistir en la suba de tasas de interés.

G.G.: Aun así, sería bueno entender la trama. Como para no cometer errores con el tratamiento. ¿Qué es lo temporario acá? ¿El traspié de la actividad? ¿Es por eso, y porque la oferta laboral es magra, que se prefiere acumular trabajo? ¿O qué? Porque la macro se enfría. Los pedidos de subsidios de desocupación aumentaron fuerte. Las búsquedas laborales cayeron, aunque todavía exceden el número de personas desempleadas, y las vacantes siguen sin cubrirse. ¿Cuál es el intríngulis micro que no alcanzamos a ver? La pandemia nos dejó río revuelto.

P.: ¿Piensa que la Fed puede desensillar hasta que aclare?

G.G.: Con una inflación tan elevada, no. Lo dijo bien la Gobernadora Bowman. Las subas de tres cuartos de punto van a estar sobre la mesa hasta que la inflación decline. Y como la política monetaria surte efectos con rezago, y la inflación es una variable que responde con demora, la economía tiene el boleto picado.

P.: La inflación al consumidor se desbocó en junio. Los precios treparon 1,3% directo en el mes y 9,1% interanual. ¿Cuánto ayudará ver que se calmaron en julio? Sabemos que los precios de la energía bajaron.

G.G.: La evolución de los precios de los servicios ex energía y ex vivienda -salud, por ejemplo- es lo que más interesa indagar. Si no se moderan, la regla de Bowman seguirá vigente.

P.: La inflación sube, pero las expectativas de inflación bajan. ¿Hasta dónde es útil, un consuelo o un engaño?

G.G.: Sería grave si no estuvieran ancladas. Empecemos por ahí. Hasta las expectativas de los consumidores, que tienden a sobreestimar la verdadera inflación de forma sistemática, están cayendo y en todos los plazos. Para la Fed es un alivio, pero no un sustituto de las subas de tasas. Los mercados creen que la inflación va a volver a la meta de 2%, pero porque descuentan que la Fed se pondrá la tarea al hombro, no por destino divino. Si la Bolsa se anima a subir no es tampoco porque piense que terminó el ajuste monetario, sí porque confía en la estabilidad de las tasas largas -clave para valuar activos de larga duración- y en una recesión suave. Junto con una Fed exitosa conforma la santísima trinidad que impulsa sus cotizaciones.

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