Diálogos de Wall Street

Economía

Amanece que no es poco (ni falsa señal), dice Gordon Gekko. ¿Qué implica?

Periodista: “Los mercados están subestimando el riesgo de que la Fed sea más agresiva”. Es el mensaje de James Bullard, de la Fed de Saint Louis.

Gordon Gekko: Y el halcón más tenaz en este ciclo.

P.: El banco central no quiere que los mercados se diviertan. Desde que se conoció la inflación de octubre, el día 10, trayendo un alivio, el discurso oficial se endureció. ¿La Fed no está muy convencida de la mejoría?

G.G.: La Fed no quiere euforia. Ni que las condiciones financieras se relajen antes de tiempo. Sabe que los mercados lo van a ensayar igual -basta ver el rally posterior de las acciones y la caída de medio punto en la tasa larga-,pero ponen piedras en el camino para evitar la algarabía.

P.: Olivier Blanchard, quien fue economista jefe del FMI, alertó sobre el riesgo de un falso amanecer en la lucha contra la inflación. ¿Lo escuchó?

G.G.: Sí.

P.: No toda mejoría es creíble, entonces. Puede ser una señal falsa y si la Fed se acopla y los mercados festejan por adelantado, se convertirá en una emboscada. Y costará salir de la trampa y volver a ajustarse el cinto.

G.G.: El punto de Blanchard es muy lógico. Los precios mayoristas, desde junio, cayeron 5%. El componente de la energía en la canasta de consumo minorista, 10%. Los cuellos de botella que complicaban a la economía desde el lado de la oferta, y forzaban aumentos de precios, se despejaron. La inflación va a bajar de manera pronunciada los próximos meses. Es simple: los fuertes aumentos de los precios de los commodities comenzaron a revertirse.

P.: Me pregunto, ¿y qué tiene de malo? ¿No batallamos durante meses para lograrlo?

G.G.: No hay nada de malo. Blanchard no lo critica. Lo aprecia.

P.: ¿Y entonces? ¿Cuál es el problema?

G.G.: La inflación subyacente, la que no baja. La que se engrosa a pesar del apretón monetario, del super dólar y del retroceso de los precios flexibles.

P.: ¿Cómo sería el falso amanecer?

G.G.: Sería cantar victoria con el vaso que se vacía si uno mira la inflación general sin advertir que la inflación subyacente lo vuelve a llenar.

P.: Eso la Fed lo sabe. “La inflación núcleo de servicios es la piedra en el zapato”. Lo cito a usted.

G.G.: La Fed lo sabe, por supuesto. Por eso insiste con la suba de tasas. Lo que se teme es que los mercados lo pasen por alto. Es la razón del endurecimiento en paralelo del discurso oficial. Por eso se escucha de nuevo a los Bullard y a los Waller. De ahí su apuro en volver al estrado.

P.: Entiendo. ¿Y los mercados no lo saben acaso?

G.G.: La inflación general de octubre fue la misma que la de septiembre: 0,4%. Y la reacción de alivio fue notable. ¿Por qué? Porque la inflación núcleo se redujo a la mitad. Pasó de 0,6% a 0,3%.

P.: Quiere decir que son plenamente conscientes.

G.G.: Con las cartas sobre la mesa no hay dudas. Los mercados saben que la Fed persistirá. La tasa de fed funds que hoy está en 4% se elevará a 5%. Eso se acepta pacíficamente.

P.: Bullard dice mucho más. La tasa terminal tiene piso en 5% pero eventualmente techo en 7%. Y no va a bajar rápido. Quizás haya que mantenerla en alto hasta 2024.

G.G.: Los mercados especulan con la información que todavía no conocemos. Con visiones sobre el futuro. Es su ocupación, dicho sea de paso. Bullard recita los peligros. La Bolsa trata de olfatear las oportunidades. Nadie es infalible. Es muy probable que la próxima tirada de indicadores también sea benigna y que el momentum positivo se prolongue. Wall Street goza de una estacionalidad manifiestamente favorable en esta época del año. ¿Cómo rechazar el convite?

P.: Y Bullard no quiere unas fiestas demasiado felices. Obra en contra de lo que precisa la política monetaria. ¿Nos correrá con que todo amanecer es falso, al menos, hasta que no se pruebe fehacientemente lo contrario?

G.G.: No va a funcionar tampoco. Es la realidad y no los comentaristas la que tiene la última palabra. Los precios de la vivienda a nivel nacional, según Case Shiller, cayeron por tercer mes consecutivo en septiembre. Estos son precios muy rígidos, no commodities flexibles. El aumento interanual era de 20,4% en abril. Ahora, 10,6%. Se trata de promedios móviles trimestrales y la tendencia bajista es muy pronunciada. No hay área metropolitana que no registre una merma. En tiempo real, la caída de precios debe ser mayor. ¿Qué quiere decir? Que amanece de verdad. Aunque todavía está nublado y falta para que vuelva a brillar el sol.

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