El Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del secretario de Relaciones Exteriores, Martín Redrado, envió ayer un mensaje al representante comercial del gobierno de George W. Bush, Peter Allgeier, en el que informa sobre la sanción del proyecto que modificó la ley de patentes vigente, y que coloca a la Argentina en la base del acuerdo alcanzado hace más de un año en la Organización Mundial de Comercio (OMC) entre el gobierno de Eduardo Duhalde y los Estados Unidos. Con esta sanción, los dos países terminaron de destrabar las negociaciones de apertura comercial y acelerarán ahora las discusiones para continuar abriendo el mercado norteamericano para nuevas exportaciones argentinas.
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La Argentina quiere que desde los Estados Unidos se apruebe la reducción de aranceles para productos como los lácteos, carnes, quesos, cítricos y otras frutas. En principio, el gobierno de Bush aceptaba sentarse a negociar, pero una de las condiciones era que la Argentina sancionara la ley que fue aprobada ayer por el Congreso y que formaba parte de los compromisos que desde el año pasado se habían prometido desde el país. Antes, los EE.UU. ya habían abierto sus mercados para productos como cueros, algunas carnes, pieles, joyas y otros bienes.
Las modificaciones introducidas en el proyecto sancionado ayer están referidas a la inversión de la carga de la prueba, medidas cautelares, patentamiento de microorganismos, patentes transitorias y protección de datos de pruebas contra un uso comercial ilegal; todos temas considerados sensibles por el gobierno norteamericano.
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