Ante el desplome de las tasas de interés, los ahorristas están optando cada vez más por salir de los plazos fijos y dejar el dinero en cuentas corrientes o cajas de ahorro. Este fenómeno se acentuó en febrero, dando lugar al efecto de « preferencia por la liquidez», según describe el Banco Central en su último Informe Monetario.
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Este fenómeno está provocando que las cuentas a la vista (ahorro y cuenta corriente) sumen un monto similar a los plazos fijos. De acuerdo con los últimos datos del BCRA, entre ambos suman $ 30.248 millones, mientras que los plazos fijos ascienden a $ 30.190 millones. Esto implica que 50% del dinero que los privados tienen en cuentas bancarias están a la vista, cuando durante la convertibilidad este porcentaje no superaba 30%.
Obviamente, esto aumenta el riesgo para el sistema y la necesidad de mantener altos niveles de liquidez, debido a que ante cualquier «ruido» puede producirse un fuerte retiro inmediato de depósitos.
Las colocaciones a plazo del sector privado cayeron durante el mes pasado $ 340 millones. Como contrapartida, hubo un incremento de los depósitos a la vista de $ 1.900 millones.
• Tasas bajas
El BCRA destacó que los bancos están haciendo «un esfuerzo» por retener a los pequeños ahorristas, ya que la tasa promedio del sistema se ubica en 3,2% anual. Claro que se trata de un nivel insuficiente, que ni siquiera alcanza para compensar las expectativas de inflación previstas para el año. Por lo tanto, la tasa real es claramente negativa. Para los plazos fijos de montos altos (arriba de un millón de pesos) se paga menos de 1% anual.
Por otra parte, se registra un incremento de los depósitos en dólares, que llegó a u$s 65 millones el mes pasado. De esta forma, las colocaciones en moneda extranjera se duplicaron en el último año.
En cuanto a la evolución del crédito al sector privado, el incremento durante febrero $ 390 millones, lo que representó -aun siendo exigua-«la mayor variación registrada desde fines de 1999, de acuerdo con lo señalado por el Central.
Del total, los préstamos comerciales aumentaron $ 160 millones en promedio, mientras que las líneas destinadas al consumo lo hicieron en $ 130 millones.
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