10 de febrero 2006 - 00:00

Ya son diez los países que no nos comprarán carne

• Se perdió Israel. Europa definirá en 5 días • Frigoríficos suspenden personal o cerrarán • Campo replantea negocio: migración a la soja Era previsible: la Argentina ya perdió 10 mercados, inclusive uno clave como Israel, para sus exportaciones de carne sin contar a Europa, que seguramente se sumará el miércoles próximo. Lo más probable es que la causa de este nuevo foco de aftosa haya sido por contrabando de ganado desde Paraguay. Lo único rescatable de este hecho es que no se intentó ocultarlo. Pero las consecuencias, muy serias. Frigoríficos, por ejemplo, adelantan vacaciones, suspenden personal o cierran. Ahora todo dependerá de la Oficina Internacional de Epizootias que rápidamente dio de baja el estatus sanitario de la Argentina. La esperanza oficial pasa por que se regionalice la prohibición a exportación de la carne argentina y que se habilite a la pampa húmeda. Esa definición será recién en mayo. Mientras tanto, Brasil, que tiene habilitadas regiones pese a sus focos de aftosa, seguramente ganará mercados que el país ahora pierde. Hay expectativa por los precios que surjan hoy del Mercado de Hacienda en Liniers.

Con cierres parciales o totales, oficiales y extraoficiales, eran 10 los países que hasta anoche habían comunicado su veda a las exportaciones argentinas por aftosa. La mala nueva era liderada ayer por Israel, el tercer país en importancia como destino de la carne argentina luego de Chile y Rusia. A ellos se sumaban Guatemala y Colombia, Perú y Sudáfrica, además de los ya conocidos Uruguay, Brasil y Paraguay. Aunque en muchos casos suele ser un formalismo sanitario que podría solucionarse en las próximas semanas, lo cierto es que un importante tonelaje listo para exportar estaba frenado ayer en las cámaras frigoríficas. Ya se dijo que el país perdería u$s 500 millones por el nuevo brote de aftosa y ayer se acrecentaba la inquietud de los principales exportadores.

Mientras el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) declaró oficialmente en emergencia sanitaria a todo el territorio del país y ordenó el sacrificio sanitario de la totalidad de la hacienda del establecimiento San Juan de la provincia de Corrientes donde se detectó el brote de aftosa, desde el gobierno se seguía atentamente el relevamiento de cada uno de los destinos de la carne de exportación.

• Confusión

Las noticias desde Chile eran confusas. Por un lado, los vecinos anunciaron que podrían levantar parcialmente la prohibición de importar carne de Brasil, después de la suspensión temporal del ingreso del producto argentino.

El Servicio Agrícola Ganadero (chileno) explicó que Brasil está dividido en zonas, y que el brote de aftosa descubierto el año pasado afecta sólo a una de ellas, la de Mato Grosso, por lo que «puede haber una decisión diferenciada que llevará en los próximos meses» a levantar la prohibición de importar desde algunas partes de ese país». Si la Argentina también divide su territorio en zonas y «demuestra que controla la situación», también se puede estudiar hacer un «reconocimiento diferenciado» como en el caso de Brasil, advirtieron mientras extendían un manto de tranquilidad sobre los exportadores que están focalizados en las ventas a dicho destino.

Brasil y la Argentina son los principales proveedores de carne de Chile (totalizan 45% y 35%), por lo que el bloqueo despertó el temor a un desabastecimiento de este producto, así como un alza de los precios.


La Argentina avanza hacia la «regionalización» sanitaria y pediría ante el organismo internacional, la OIE (Oficina Internacional de Epizootias) que acepte dicho régimen para seguir exportando carne proveniente de regiones extra norteñas. Hoy el país está dividido sólo en dos regiones, con el límite en el Paralelo 42°, la puerta a la Patagonia.

• Pujas

En cuanto a Rusia, el SENASA indicaba que no se había pronunciado oficialmente, pero algunos exportadores confirmaban que el mercado estaba virtualmente paralizado y que se esperaba la confirmación de la prohibición sobre las carnes provenientes de las zonas afectadas, como hizo con Brasil. En éste, en tanto, surgía la puja interna. Algunos opinaban ayer que este foco de aftosa beneficiará a su país, afectado por múltiples casos, ya que emparejará las oportunidades de exportación, últimamente perjudicadas por la reiterada enfermedad. Otros, en tanto, sostenían que Brasil, que tantas veces vendió carne con el sello-Mercosur, que le permitía arrastrar las cualidades benéficas de la carne argentina y uruguaya, ahora sería perjudicado por el mal extendido en la región.

La Unión Europea, el otro gran importador de carnes argentinas (compra Cuota Hilton pero también ortos cortes de calidad) analizará «el caso argentino» a mediados de la semana próxima.


Hasta tanto, los exportadores comenzaban a especular el impacto en precio de los cortes exportables en aquellos mercados que aún no han cerrado sus puertas o bien analizaban cómo golpeará la aftosa en los precios que pagan las plazas internacionales cuando se «flexibilicen» las condiciones para llegar con carne argentina. Algunos hablaban de 30% en los recortes de precios, aunque la estimación podría conocerse en los próximos días.

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