"Yo propuse bajar gastos y se prefirió subir impuestos"
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Ricardo López Murphy: Lo que nosotros lanzamos al país en ese momento, como estrategia, era básicamente un esfuerzo concentrado en reducir el gasto. Ahí hay que entender que esa estrategia no surgía de una situación caprichosa sino básicamente de lo que había ocurrido en los tres años anteriores. La inversión había caído entre 1997 y 2000, 20 por ciento; el consumo privado 3 por ciento y el gasto público había aumentado alrededor del 7 por ciento. Teníamos un problema de empleo muy serio, un problema de informalidad. El núcleo de la estrategia era bajar el peso que el gasto público engendraba sobre el sector privado.
P.: ¿Usted cree que desde el Estado se quiere reducir el déficit?
R.L.M.: Creo que hubo un esfuerzo sustancial de no subir el gasto seguramente el último año y medio. El problema, y creo que es difícil de entender y aceptar en la Argentina, es que con eso no alcanza.
P.: ¿Por qué fracasó el blindaje y qué significa para usted el megacanje?
R.L.M.: Lo que hizo el blindaje y lo que ha hecho el megacanje es básicamente ganar tiempo. Es decir, se compra aliviar su necesidad de liquidez afectando, al pagar un poco más de tasa, su solvencia. Ahora, eso no resuelve el problema si usted se vuelve a endeudar. Lo que tenemos que hacer en la Argentina desde ayer es arreglar los problemas de fondo; y esos problemas de fondo no se arreglan postergando los vencimientos. Postergar los vencimientos sólo da tiempo.
P.: ¿Cómo se arreglan los problemas de fondo?
R.L.M.: Eso requiere que usted cree las condiciones para que haya más inversión, eso es lo que crea genuinamente trabajo, para que haya más certidumbre, más confiabilidad, más certeza. Y por supuesto creo que va a tener que realizar un recorte serio de erogaciones, ése es un tema que, reconozco, políticamente en la Argentina ha sido siempre sumamente difícil.
R.L.M.: Lo que ocurre básicamente es que cuando usted tiene una deuda tan elevada y tiene vencimientos a corto plazo, las alternativas que tenía de no buscar un alargamiento de los vencimientos era seguramente un riesgo mayor de tasa porque todos los meses iba a tener que buscar plata desesperadamente. Y no se olvide, vamos a decirlo con toda franqueza, que hubo semanas en que se tuvo que suspender las licitaciones de Tesorería.
P.: Cavallo dice que la Argentina va a crecer ocho por ciento...
R.L.M.: Ese número me parece extraordinariamente optimista. Lo que veo es que siguen los problemas de nuestros vecinos, siguen los problemas con los precios de lo que producimos. Además veo todavía tendencias deflacionarias muy fuertes. Para serle sincero no me parece viable ese número.
P.: ¿Por qué Cavallo pudo hace lo que a usted no lo dejaron?
R.L.M.: El no quiso hacer lo mismo. Yo proponía una reducción de gastos y lo que se ha hecho es una suba de impuestos. Si usted niega que tiene un problema con el gasto y con el déficit y quiere esconderlo subiendo los impuestos, eso le va a evitar hacer la tarea que tiene que hacer.
P.: ¿Qué consecuencias puede tener esta actitud?
R.L.M.: Rehuir y negar la realidad tiene un costo enorme.
P.: Se dice que nada de lo que se haga en la Argentina va a servir si no se baja el gasto público.
R.L.M.: Yo creo que no tiene discusión posible en este contexto.
P.: ¿Por qué el Presidente lo echó del Tango 01 cuando venían de Chile?
R.L.M.: No fue exactamente así.
P.: ¿Y cuándo lo echa?
P.: ¿Cuál era el otro cirujano?
R.L.M.: Obviamente Cavallo.
P.: ¿Y por qué el Presidente no lo bancó a usted?
R.L.M.: No me toca contestarlo a mí. Yo creo que ahí ocurrió, y ocurre, creo que sigue ocurriendo, un debate en la sociedad argentina que no ha sido saldado. O sea, la idea de que se va a poder convivir en el país sin tomar medidas de reducir las evasiones públicas sigue siendo una actitud muy, muy vigorosa. En aquel momento, el 16 de marzo, cuando yo pronuncié mi discurso, se veía el costo o lo arduo que iba a ser bajar el gasto público. Bueno, ahora se ve el costo de lo que fue el impuesto a las transacciones financieras.
P.: Tal cual.
P.: ¿Los dirigentes están jugando con fuego...?
R.L.M.: Si cumplimos con todos los compromisos firmados, igual tenemos un déficit de 11 mil millones de dólares.
P.: ¿El problema en la Argentina es político o económico?
R.L.M.: Ambos están mezclados. Yo creo que la cuestión política ha sido y sigue siendo un problema central porque gran parte de estas medidas que usted dice ¿cómo es posible que no se toman?, es porque en general las coaliciones de gobierno tanto a nivel nacional como a nivel provincial observan una gran debilidad.
P.: ¿Y el problema quién era, López Murphy o De la Rúa?
R.L.M.: No lo pondría en estos términos. López Murphy, con sus defectos y sus errores que lo tiene como todo el mundo, es una persona sumamente previsible, nadie puede llamarse a engaño. Lo que yo dije e hice en mis funciones de ministro de Defensa y de ministro de Economía era lo que toda mi vida había dicho, y en ese sentido hubo previsibilidad.
P.: ¿Estamos lejos o cerca de la cesación de pago?
R.L.M. Esta operación sin duda ha creado un mayor espacio y mayor tiempo. Estuvimos desde octubre, en una situación muy compleja. Eso es algo que cuando pase el tiempo y cuando estemos en la playa, es decir hayamos superando la emergencia, sería bueno que pudiéramos bajo qué circunstancia a cada uno de nosotros nos tocó operar. Es decir, cuando usted está en una emergencia los márgenes que tiene para tener maleabilidad, blandura o flexibilidad son muy pocos.




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