Argentina tiene su propio ejemplo de empresas que derrumbaron su cotización. El lunes negro arrastró consigo, una vez más, a las acciones de YPF en Nueva York. La ADR de la petrolera de mayoría estatal cayó ayer un 15,1% y acumuló en lo que va del año una pérdida del 66%. La capitalización bursátil de la firma es de apenas u$s1500 millones: en 2012, cuando el Congreso votó su estatización, era de u$s6000 millones. En una jornada signada por el desplome de todas las bolsas del mundo, los papeles de YPF no se salvaron. En el comienzo de la rueda, tocaron el piso de u$s3,3 por acción, su valor más bajo desde que salió a cotizar en Bolsa en 1993. Con el correr del día, recuperaron –muy poco- el terreno y cerraron a u$s3,82, muy por debajo de los u$s11,26 con el que comenzaron el 2020. Mucho más lejos desde el pico de julio de 2014, cuando se cotizó a u$s37,97 (desde entonces, se desplomó un 89,94%). Fue en febrero de ese año que el Gobierno llegó a un acuerdo con la española Repsol por la adquisición del 51% de las acciones de la compañía por unos u$s5.000 millones
YPF no se salvó: perdió el 60% de su valor
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