La abogada de origen hispano Vilma Martínez será designada en pocas semanas como la sucesora de Earl Anthony Wayne en el cargo de embajadora de los Estados Unidos en la Argentina, al ingresar ayer el pedido del presidente norteamericano al Congreso de su país para que apruebe el nombramiento. De obtener un resultado positivo, todo hace pensar que así será, Obama enviará a la Argentina una representante diplomática de EE.UU. y no perteneciente al cuerpo profesional de funcionarios del servicio exterior. El anuncio del pedido de aprobación al Congreso lo oficializó ayer la Casa Blanca, minutos después de haberse comunicado con el Ministerio de Relaciones Exteriores local desde la embajada norteamericana en Buenos Aires. Martínez, nacida en San Antonio (Texas), de ancestros mexicanos y egresada de la Universidad de Texas y de la Escuela de Derecho de La Universidad de Columbia, sucederá en el cargo a Wayne, un diplomático de carrera acreditado ante la Casa Rosada desde agosto de 2006.
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La interpretación que se hace en Buenos Aires de este nombramiento es dual. Por un lado, se la considera, según las referencias que vienen desde la embajada argentina en Washington que maneja Héctor Timerman, como una defensora de los derechos humanos, especialmente los vinculados a los de inmigración y resapeto a la igualdad de oportunidades. Desde Olivos se interpretó la elección del presidente norteamericano como una especie de premio al país, por la defensa de los derechos humanos de los Kirchner en el exterior.
Hay otra visión menos optimista. Martínez es especialista en derecho comercial, puntualmente en litigios internacionales. Más específicamente, Martínez es una especialista internacional en cuanto a las negociaciones por posibles nacionalizaciones o situaciones de alteraciones a los marcos jurídicos locales para las empresas norteamericanas. Se supone incluso que para que su nombramiento sea aprobado sin mayores problemas en el Congreso, deberá contestar preguntas de los legisladores vinculadas a cuál sería su posición si el Gobierno de Buenos Aires decide avanzar sobre la propiedad o los derechos de una compañía de Estados Unidos radicada o con inversiones en el país. Martínez no tiene antecedentes ni diplomáticos ni como funcionaria pública. Hasta las últimas semanas era una de las principales abogadas de la empresa Wal-Mart, y, con 65 años, estaba a punto de retirarse. Su relación con Obama no es directa ni profunda, sino que proviene de haber sido en los últimos años una contribuyente habitual en las campañas políticas demócratas.
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