15 de junio 2009 - 00:00

“Acá la oportunidad no llega nunca”

Soledad Tillard
Soledad Tillard
«La Argentina es un país tan inestable que si hay que esperar el momento ideal para concretar un negocio, entonces uno nunca hace nada porque ese momento nunca llega. Vivimos de crisis en crisis y por eso es tan difícil invertir en el país», aseguró a Ámbito Financiero Soledad Tillard, dueña de la firma de centros de estética La Maison du Bien-être. Esposa del ex rugbier Diego Domínguez, la empresaria habló sobre la situación de la industria local de cosméticos y las dificultades de avanzar con un emprendimiento en un marco de inestabilidad. A continuación, lo más saliente de la entrevista.

Periodista: ¿Cómo se inició en el negocio de la estética?

Soledad Tillard: Viví dieciocho años fuera de la Argentina y fue en Francia donde comencé a trabajar en este sector. Allá el mercado para este tipo de negocios en muy amplio, variado y rentable. Cuando regresé a la Argentina, estaba decidida a crear mi propia marca.

P.: Sin embargo, hay mucha competencia. ¿Cuál es su estrategia de marketing para diferenciarse?

S.T.: Hoy en día los consumidores tienen poco tiempo para sí mismos; pensé que la mejor manera de ganar clientela era ofrecer los servicios de un gimnasio y de un centro de belleza en un mismo lugar. Además, vi que la mayoría de los porteños que visitan centros de estética, spas y gimnasios lo hacen en horarios que les quedan libres durante el trabajo, como el del almuerzo. Entonces, decidí incluir tratamientos de corta duración apuntados a esos clientes.

P.: Es curioso que usted haya decidido abrir su propia firma cuando la crisis paralizó las decisiones de inversión de los empresarios locales...

S.T.: Obviamente, la crisis no fue un detalle menor, pero quise seguir igual con este proyecto porque la Argentina es un país tan inestable que si hay que esperar el momento ideal para concretar un negocio, entonces uno nunca hace nada porque ese momento nunca llega. Vivimos de crisis en crisis y por eso es muy difícil invertir en el país. La crisis estalló cuando el proyecto ya estaba en marcha. Pero puse todas mis energías y mis ahorros en este emprendimiento y confío en que tarde o temprano el mercado se recuperará y el negocio se volverá rentable.

P.: ¿Cómo hará para subsistir hasta que se recupere la economía?

S.T.: Si bien los argentinos recortaron sus gastos en esparcimiento, no dejan de preocuparse por su estética. El cuidado de la salud y la belleza son temas ya instalados en la sociedad como de primera necesidad, y si bien hoy no hay tantos consumidores dispuestos a realizar grandes gastos, igualmente no dejan de consumir en productos y servicios de este tipo.

P.: Hasta hace poco tiempo la Argentina carecía de una industria de productos de belleza comparable en calidad con las de las economías más desarrolladas. ¿Cuál es la situación hoy?

S.T.: Creció mucho y hay marcas que producen en la Argentina con los mismos estándares que las internacionales. Además, hay mucho mito instalado acerca de algunas marcas extranjeras que acá son caras, pero que en Europa se venden en supermercados.

P.: ¿Es difícil ser empresaria en la Argentina?

S.T.: Sí, bastante. Una vive con incertidumbre cada proyecto que encara en este país. No hay reglas claras, hay demasiada burocracia y cuesta encontrar personal joven calificado y servicial con los clientes. De todas maneras, confío en que el país tarde o temprano saldrá adelante.

Entrevista de Marcela Pagano

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