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Aceleran negociaciones con el Club de París
• Complican Alemania y Japón, que mantienen la obligación para que intervenga el FMI.
Ámbito Financiero adelantó en soledad, el 23 de enero, que las negociaciones con el Club de París habían comenzado y que el panorama era positivo. Ayer la secretaria general del organsimo, Clotilde L’ Angevin, afirmó que la situación es positiva y que se espera un avance concreto ante un eventual acuerdo con la Argentina.
En total el país debe al organismo unos u$s 10.000 millones, y cualquier aprobación de un plan de pagos debe ser aceptada por unanimidad de parte de los 19 Estados miembros, de los cuales el país les debe dinero a 12. Dentro de éstos, la propuesta que el lunes 20 de enero pasado presentaron el ministro de Economía, Axel Kicillof, el embajador ante la Unión Europea (UE), Hernán Lorenzino, y el coordinador de la Unidad de Reestructuración de la Deuda Externa, Adrián Cosentino, fue ya aceptada y bendecida por 7 miembros: Estados Unidos, Francia, Italia, Rusia, Suiza, Irlanda y, especialmente, España. En este caso, sorprendió que los representantes del Gobierno de Mariano Rajoy en el organismo impulsen con vehemencia el acuerdo con la Argentina, asegurando además que el país está en negociaciones firmes y concretas para cerrar sus cuitas con Repsol. Igualmente, según trascendió, el Estado más entusiasta y que más defiende la posibilidad de cerrar rápidamente el acuerdo, y ya en la próxima reunión del 25 de marzo, es el Gobierno galo de Fançoise Hollande.
Como contrapartida, los dos países que mantienen una posición más dura continúan siendo Alemania y Japón. En ambos casos, dejaron claro los representantes de los dos países que no se trata de nada personal contra la Argentina y sus problemas de deuda, sino que defienden la dureza de los contratos firmados y la letra chica de la Carta Orgánica del Club de París, especialmente en dos puntos principales: la presencia del FMI y la imposibilidad de pagar deuda con bonos.
En el primer caso, ambos gobiernos exigen que se cumpla la cláusula que indica que es exigencia necesaria la fiscalización del organismo que dirige Christine Lagarde para lograr un acuerdo tanto de otorgamiento de nuevos créditos como para renegociar deuda pasada caída en default. Lo que esperarían Alemania y Japón es que en la próxima reunión del 25 de marzo (y de ser posible antes) la Argentina ofrezca una revisión, aunque sea light y no inmediata, del Fondo. Esto es, que sólo alcance el artículo IV de la carta del organismo, tarea que podría cerrarse entre septiembre y octubre cuando los representantes argentinos y los del organismo vuelvan a negociar si se le levanta a la Argentina la categoría de "moción de censura". Por ahora, parece difícil que Japón y Alemania acepten que no intervenga el FMI. Hace unos días, desde el propio organismo, se aclaró que la presencia del Fondo en el Club de París es a título de "observador permanente" y que está a disposición de lo que le indiquen y manden los socios, dejando claro que si éstos no ordenan ninguna función no habría intervención necesaria. Esto implica que si todos ellos, por unanimidad, aceptaran que el FMI no participe, no lo haría. Como contrapartida, si Alemania y Japón no aceptan la alternativa, será imposible que la Argentina sortee al Fondo.
Acompañan a los dos Estados más duros en la posibilidad de que se pague la deuda con un título público Holanda y Bélgica. Nuevamente conspira con la propuesta llevada adelante por Kicillof-Lorenzino-Cosentino la letra de la Carta Orgánica del Club de París. Aquí se exige que los pagos sean con dinero y no con deuda, ya que además se complica que los Estados puedan recibir bonos de terceros países como cancelación de un pasivo. Sin embargo, lo que ofrece la Argentina es un título del tipo Bonar X, con vencimientos entre 2017 y 2019, similares a los que se les pagará a las empresas que aceptaron negociar con la Argentina y retirar los juicios que mantenían ante el CIADI. En total, la deuda que se emitiría para pagarle al Club de París sería de aproximadamente u$s 5.000 o u$s 6.000 millones. La alternativa sería un plan de pagos de hasta cinco años, pero con dos libres, con lo que, si se firmara este mismo año el acuerdo, el primer pago se realizaría en 2016 o 2017, cuando otro Gobierno esté en la Casa Rosada.
El tercer capítulo a negociar (y el más fácil de llegar a un acuerdo) es el pago al contado que realizará la Argentina para avanzar en el plan de pagos. Los negociadores locales ofrecen unos u$s 1.000 millones y los acreedores agrupados en el organismo que dirige el francés Raúl Fernández reclaman no menos de u$s 2.000 millones. Además hay diferencias si la operación se realiza de manera inmediata o en 12 meses de plazo. En el resto del acuerdo, incluyendo la posibilidad de aplicar una quita de entre el 10% y el 15% del total de la deuda, hay prácticamenteconsenso.
El buen clima lo mostró ayer la secretaria general del Club de París, Clotilde L'Angevin, que declaró que los miembros de la entidad habían tenido "discusiones preliminares" sobre la oferta de la Casa Rosada luego del primer contacto oficial en años. "Ellos están abiertos a continuar el diálogo con la Argentina", dijo L'Angevin a la agencia Reuters y agregó que miembros del organismo aún necesitan "aclaraciones" del Gobierno de Cristina de Kirchner.


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