15 de enero 2010 - 00:00

Acero: la peor producción de la década

Acero: la peor producción de la década
La producción de acero bajó un 5,3% en diciembre pasado respecto del mes anterior a niveles de 392.400 toneladas. Es la primera caída desde que comenzó la recuperación a mediados del año pasado. Pero en términos interanuales diciembre 2009 arroja un incremento de la producción del 47,5% debido a que un año atrás comenzaba a sentirse el impacto de la crisis.

De esta forma, 2009 cerró con una producción total de acero crudo de 4.013.700 toneladas, mostrando una caída del 27,6% respecto de 2008. «La producción de 2009 fue inclusive menor en el 2,27% que la de 2001, que fue de 4.106.900 toneladas, constituyendo el peor año de la década en cuanto a producción siderúrgica se refiere», según el Centro de Industriales Siderúrgicos. Cabe recordar que a lo largo del primer semestre las usinas locales produjeron un 50% menos que en 2008, y gracias al repunte del segundo semestre el balance anual recortó pérdidas.

Los datos de diciembre presentan, además, un aumento de la producción de hierro primario del 9,8% mensual (335.600 toneladas) y del 63,8% contra diciembre de 2008.

Con relación a la producción de laminados terminados en caliente (incluye planos y no planos, como los tubos sin costura, así como también chapas y flejes) se alcanzaron las 373.800 toneladas, esto es un 8,1% menor que la del mes anterior y un 60,9% mayor que la de un año atrás.

Mientras que la producción de planos laminados en frío fue de 122.300 toneladas, lo que resulta un 9,3% menor que la de noviembre pasado y un 137,4% superior a la de diciembre de 2008.

En cuanto a las perspectivas para 2010, las estimaciones de las siderúrgicas locales muestran una recuperación en el nivel de la demanda, pero todavía en niveles muy inferiores a los de 2008. Algunos arriesgan a un incremento de la demanda local en torno al 25%, recuperando niveles de 2004. Lo cierto es que en los últimos meses las compañías locales se ocuparon principalmente de recomponer inventarios, lo que explica la mejora de la producción, dado que la mayoría optó por trabajar con niveles mínimos de stocks para priorizar el flujo de fondos.

En 2010 debería registrarse, además, un aumento de la capacidad instalada, sobre todo de la mano de la finalización del plan de inversiones del segundo alto horno «María Liliana» de Siderar, que pasaría a producir 12.000 toneladas diarias, mientras que el alto horno «Evita» está a full con 7.500 toneladas diarias, más la nueva colada continua. El grupo Techint espera alcanzar los 4 millones de toneladas anuales este año. Están pendientes, además, las inversiones de Gerdau en Sipar, lo que potenciará aún más la capacidad local.

A nivel internacional la World Steel Association estima que el piso de la crisis ya fue superado, pero algunas regiones han sufrido caídas en sus consumos de tal magnitud que llevará años recuperarlos. Por ejemplo, se prevé que en 2010 la región del NAFTA alcanzará un nivel de demanda similar al de 1991, y la Unión Europea recuperará niveles cercanos a los de 1992.

«La gran amenaza que se avizora para la industria en 2010 es el enorme nivel de sobrecapacidad que ha quedado en la siderurgia global», señala el CIS, «porque muchos de los proyectos de expansión siderúrgica que se habían iniciado durante los años de crecimiento siguieron su curso».

Así, para 2010 se prevé un sobrante de capacidad global de más de 600 millones de toneladas de acero crudo, casi 100 veces la capacidad total de producción de la Argentina. Este excedente está localizado en regiones particularmente agresivas en materia exportadora, como China, con más de 200 millones de toneladas, o los países de la ex Unión Soviética, con más de 100 millones, además de Turquía.

Vale destacar que en la reunión del Comité del Acero de la OCDE realizada en diciembre pasado en París se alertó acerca de la sobrecapacidad global, además de señalar la agresiva política de China de impulsar la exportación de productos siderúrgicos y de la cadena de valor siderometalúrgica con reintegros y medidas que no se rigen por las reglas del comercio leal.

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