25 de febrero 2011 - 00:00

Aeropuertos, a examen ante peritos de EE.UU.

El Gobierno de Estados Unidos decidió apurar la evaluación del sistema aeroportuario y los estándares de seguridad operacional de la aeronavegación en la Argentina. Un grupo de inspectores de la Federal Aviation Administration (FAA, siglas en inglés del ente de calificación de la actividad aerocomercial del Gobierno estadounidense) llegará a fines de marzo y verificará si el país corrigió anomalías detectadas hace dos años. Si las fallas continúan, rebajarán a categoría 2 el conjunto de aeropuertos de la Argentina. El aviso lo recibió el canciller, Héctor Timerman, en una nota oficial enviada a través del Departamento de Estado.

La administración de Barack Obama le había dado 180 días (en junio de 2009) al Gobierno para que corrigiese una serie de anomalías que tenía el país en materia de Seguridad Aérea Operacional (anexos 1, 6 y 8 del Convenio de Chicago), según observaciones que había realizado la Administración Federal de la Aviación (FAA, por su sigla en inglés) del Ministerio de Transportes de los Estados Unidos. La Administración Nacional de la Aviación Civil, a cargo de Alejandro Granados, pidió una prórroga que comprendió todo el año 2010 y la agenda de la inspección final se fijó para el segundo trimestre de 2011. Esta semana, en medio de la tensión con EE.UU. por la incautación de equipos pertenecientes a fuerzas especiales del Ejército norteamericano que iban a dictar un curso a hombres de la Policía Federal, la Cancillería recibió la notificación de la Federal Aviation de que decidirá si la Argentina desciende o conserva la categoría 1 de sus aeropuertos.

La misiva se trasladó de inmediato al titular de la ANAC, quien convocó de urgencia a los responsables de las direcciones que están bajo la lupa: Navegación Aérea y Seguridad Operacional, y Transporte Aéreo.

Granados mantenía un contacto frecuente con hombres del ente estadounidense; ellos brindaban asesoramiento orientado a corregir las novedades, todo bajo un contrato de asistencia técnica por el que el Estado pagó 800 mil dólares.

El equipo norteamericano viene a constatar si las observaciones que hicieron en marzo de 2009 están solucionadas, no hay lugar para más «waivers», anticiparon que todo debe estar implementado. En caso de que haya alguna sin ejecutar, implicará la inmediata pérdida de la categoría 1.

El lenguaje de la comunicación no dio lugar a dudas, más que una evaluación del sistema aeroportuario que estaba ya en agenda parece una represalia por el incidente que desató Timerman con su par, Hillary Clinton, dicen las fuentes en la ANAC.

No es la primera vez que el Gobierno estadounidense observa al sector aerocomercial criollo; le bajó el pulgar al sistema aeroportuario durante el Gobierno interino de Eduardo Duhalde. Llevó más de tres años retornar a la máxima instancia de la categoría.

La inspección cae en el peor escenario; trascendió información de la Justicia española que confirma que casi una tonelada de cocaína salió del país en el jet Challenger de los Juliá desde Ezeiza. La aeronave partió del principal aeropuerto internacional del país sin que fuese detectado el cargamento de estupefacientes. Salteó los controles de la Aduana y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, amén de las verificaciones de la ANAC durante su estadía de casi dos meses en el aeródromo civil de Morón.

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