8 de junio 2010 - 00:00

Agita a Chile embajador pro Pinochet en Buenos Aires

Sebastián Piñera
Sebastián Piñera
Santiago - El Gobierno de Sebastián Piñera decidió ratificar en el cargo a su embajador en la Argentina, Miguel Otero Lathrop, luego de que se generó revuelo en Santiago por declaraciones en las que el diplomático reivindicó al golpe de Estado de 1973 y rescató el legado del régimen de Augusto Pinochet. La oposición de centroizquierda chilena reclamó la destitución de Otero, al considerar una «vergüenza» su representatividad, pero el embajador distendió un poco el clima al pedir disculpas por sus dichos ayer por la tarde (ver aparte).

Otero Lathrop, cuya designación ya había generado recelo en el Gobierno de Cristina de Kirchner, dio cuenta en una entrevista publicada el domingo de adherir a varios de los tópicos del pinochetismo.

«Si no hubiera existido el pronunciamiento militar, Chile hoy sería Cuba», había dicho Otero al diario Clarín. «La mayor parte de Chile no sintió la dictadura. Al contrario, se sintió aliviada. Ganó el pueblo. Entonces las calles se limpiaron, empezó a haber trabajo», repasó Otero, lo que repercutió ayer en medios de Santiago.

El embajador sostuvo además que «no conoce» ni le consta que existan documentos que acrediten la participación de Estados Unidos en el golpe militar de 1973, y negó que las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet fueran «un acto institucional», sino que se trató de hechos aislados.

El canciller chileno, Alfredo Moreno, evaluó ante Radio Cooperativa que «en el Gobierno del presidente Piñera hay gente que puede tener las más diversas opiniones sobre el Gobierno militar», y señaló que lo que piensen ministros o embajadores «representa opiniones personales y no la opinión del Gobierno».

Calificativos


En cambio, dirigentes de la Concertación, la alianza opositora desalojada del poder tras 20 años de hegemonía, no ahorraron calificativos para las palabras de Otero.

Para el diputado Marcelo Díaz, el embajador «no está en condiciones de seguir siendo representante de Chile, ni en la Argentina ni en ningún país», por lo que espera que «el presidente Piñera lo remueva de su cargo, porque francamente avergüenza a Chile con estas declaraciones».

Por su parte, su colega Tucapel Jiménez consideró «un grave error» de Piñera la designación de «un hombre de Pinochet en una embajada estratégica como es la de la Argentina, país donde respecto de los derechos humanos hay una sensibilidad especial, ya que miles de argentinos fueron masacrados por la dictadura militar».

«Piñera tiene que pedirle la renuncia al embajador porque, si no, se puede prestar para que se piense que ésa es la política del Gobierno en materia de política exterior y eso es nocivo para los intereses del país», opinó el presidente del Senado, el opositor Jorge Pizarro, un hombre clave de la Democracia Cristiana y del entorno de Eduardo Frei, el candidato derrotado en el balotaje de enero por Piñera.

Ex senador por la pinochetista Unión Demócrata Independiente, Otero había sido cuestionado cuando fue anunciada su llegada a Buenos Aires. Organismos de derechos humanos chilenos lo acusaron de armar listas negras en la estatal Universidad de Chile cuando fue designado contralor, puesto que dejó en julio de 1974.

Por su parte, el oficialismo trató de restarle dramatismo a la situación. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Hernán Larraín, pidió no «sobrerreaccionar» ni tomar «medidas drásticas» porque sería «darle demasiada relevancia».

Unos 500 militares están procesados en Chile en causas por violaciones a los derechos humanos. El régimen de Pinochet dejó unos 3.000 muertos o desaparecidos.

Agencias AFP, EFE y DPA

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