El régimen se adjudicó una victoria militar sobre los rebeldes que buscan derrocarlo.
Alepo - El régimen de Bashar al Asad anunció ayer la reconquista de Alepo, segunda ciudad de Siria, su mayor victoria contra los rebeldes desde el inicio de la guerra en 2011.
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El último convoy de rebeldes y sus familiares abandonó en la noche de ayer, bajo un clima gélido, el este de Alepo, donde resistieron durante meses una campaña de bombardeos aéreos y terrestres de inusitada violencia.
"Gracias a la sangre de nuestros mártires y a los sacrificios de nuestras valerosas fuerzas armadas, así como a las fuerzas auxiliares y aliadas, el Estado mayor de las Fuerzas Armadas anuncia el retorno de la seguridad en Alepo tras su liberación del terrorismo y de los terroristas y la salida de los que seguían allí" anunció un comunicado del Ejército. "Esta victoria plantea las bases de una nueva fase para sacar al terrorismo de todo el territorio de la República Árabe Siria", agregó.
Al perder su bastión, en ruinas a causa de los violentos bombardeos, la rebelión experimenta su peor derrota desde el inicio de la guerra. Un responsable opositor a Al Asad estimó ayer que fue "una gran pérdida" para los insurgentes que combaten al régimen.
"En el plano político es una gran pérdida", reconoció Yaser al Yusef, responsable del buró político del grupo rebelde Nurredin al Zinki. "Para la revolución es un periodo de retirada y un giro difícil" declaró.
Con esta victoria, el régimen controla ahora las cinco principales ciudades de Siria: Alepo, Homs, Hama, Damasco y Lataquié.
Es una victoria compartida con sus aliados ruso, que irrumpió en el conflicto sirio en septiembre de 2015, e Irán. La toma de Alepo constituye en cambio un fracaso para los aliados de la oposición, como las monarquías del Golfo, Turquía y los países occidentales liderados por Estados Unidos, que veían en los rebeldes una alternativa al dictador .
No obstante, Washington recordó ayer que la caída de Alepo no pone fin al conflicto sirio. "La oposición seguirá luchando, los extremistas continuarán atraídos por Siria y más gente huirá como refugiados", indicó el vocero del Departamento de Estado, John Kirby. "Son responsables, y no solo de la tarea de reconstruir Alepo, sino de lo que hicieron a Alepo y a los ciudadanos", agregó.
Alepo es una de las ciudades más antiguas del mundo, y fue hasta ayer el principal frente del conflicto sirio. La ciudad estaba dividida en dos, y desde 2012 se sucedieron los bombardeos mutuos y los combates fratricidas entre la parte rebelde y la gubernamental.
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