22 de diciembre 2016 - 23:05

Alemania busca a un tunecino por la matanza en Berlín: “Está armado y es muy peligroso”

Se desconocía el paradero del joven refugiado de 24 años. Crece la presión sobre Merkel por su política pro inmigrante.

TOLERANCIA. Un grupo de alemanes buscó contrarrestar ayer una manifestación de la extrema derecha.
TOLERANCIA. Un grupo de alemanes buscó contrarrestar ayer una manifestación de la extrema derecha.
Berlín - Tras dejarse llevar por una falsa pista y detener al hombre equivocado, Alemania se abocó ayer intensamente a la búsqueda de un nuevo sospechoso del atentado del lunes en un mercado navideño de Berlín, un refugiado tunecino que estaba siendo vigilado por sospechas de que preparaba un acto terrorista.

La fiscalía general comunicó que Anis Amri, de 24 años, es buscado con orden de captura en todo el país y en Europa. "¡No se arriesgue porque la persona podría ser violenta y estar armada!", advirtió sobre el sospechoso de haber atropellado con un camión a una multitud, causando la muerte de 12 personas e hiriendo a otras 48. El grupo terrorista Estado Islámico (EI) se atribuyó el martes la autoría del ataque.

Amri está catalogado como islamista con potencial para cometer actos terroristas. "Es un sospechoso, lo cual no quiere decir necesariamente que sea el autor", aclaró, no obstante, el ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière, después de que el martes las autoridades tuvieran que soltar a un paquistaní aprehendido poco después del ataque.

El ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Ralf JTMger, dijo que el tunecino estaba siendo vigilado por diversos servicios alemanes ante la sospecha de que preparaba "un delito grave contra la seguridad del Estado". "Llamó la atención por sus contactos con círculos islamistas radicales", explicó.

La fiscalía de Berlín detalló que Amri fue observado de marzo a septiembre de este año por informaciones de que planeaba un robo para conseguir dinero para comprar armas automáticas, "posiblemente para perpetrar un atentado más tarde". Sin embargo, la observación no arrojó indicios de un delito que pusiera en riesgo al Estado.

Las autoridades le habían denegado en junio de este año la solicitud de asilo, "pero el hombre no pudo ser deportado porque no tenía documentos de identidad válidos".

El tunecino había llegado a Alemania en junio o julio de 2015 y había cambiado de resi-dencia con frecuencia. Había vivido en Friburgo, en el suroeste del país, en Berlín y en Renania del Norte-Westfalia. "Se mudaba todo el tiempo", señaló el mi-nistro.

Consecuencias

El baño de sangre en Berlín siguió revolviendo las aguas políticas. La demanda del aliado socialcristiano de la canciller Angela Merkel, Horst Seehofer, de revisar la política de asilo antes de saber si el atentado había sido obra de un refugiado desató críticas dentro y fuera de las filas conservadoras.

Unas 800 personas se manifestaron en Berlín contra una marcha de unos 130 neonazis que demandaron el cierre de las fronteras alemanas. "No vamos a permitir que los incendiarios intelectuales instrumentalicen este horrible atentado para instigar al odio", dijo el parlamentario verde Özcan Mutlu, organizador del acto en favor de la tolerancia.

Unos 200 ultraderechistas alemanes protestaron frente a la sede de Gobierno de Merkel. Entre ellos se encontraba Alexander Gauland, vicepresidente de la populista de derecha Alternativa para Alemania.

Agencias DPA y EFE

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