El ministro de Salud, Juan Manzur, se reunió ayer con sus pares del Cono Sur para analizar el estado de situación de la gripe A en la región y acordar medidas conjuntas contra la pandemia.
Los ministros de Salud de América del Sur reunidos en Buenos Aires admitieron ayer «diferencias de criterios» para notificar casos de gripe A, aunque se comprometieron a unificar patrones y a desarrollar acciones conjuntas. Por su parte, aseguraron que podría darse una segunda ola del virus, al tiempo que manifestaron su interés por que la vacuna esté disponible para todos los países alcanzados.
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Los ministros y representantes de Salud de los países del Cono Sur, que integran la Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, analizaron la situación en estos países en una reunión realizada en el Palacio San Martín. Mientras, indicaron que en toda la región hubo un aumento de la circulación del virus de influenza A H1N1, que el ministro de salud argentino, Juan Manzur, situó en el 90%.
Por su parte, las autoridades sanitarias analizaron la provisión de antivirales y el patrón de conducta del virus nuevo y, en este sentido, Manzur explicó que «hemos acordado ser prudentes pese a la disminución de consultas por gripe A, porque no sabemos si habrá una segunda ola».
Los funcionarios estudiaron además un documento enviado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde Washington, que advierte que «el número de casos confirmados que reportan los países cada vez refleja menos la situación real de transmisión en el país». La OPS, en su mensaje a los ministros, manifestó su decisión de «cambiar su sistema de monitoreo de la pandemia, enfatizando el uso de indicadores cualitativos que hablan de la dispersión geográfica y el impacto en los servicios de salud». En este sentido, la jefa de la División de Prevención y Control de Enfermedades de la Subsecretaría de Salud Pública de Chile, Cecilia Morales, destacó que «hay algunas diferencias no sustanciales entre los países» respecto de este tema. «Ahora lo que corresponde es hacer una mirada más cualitativa de la epidemia, más allá de estar mirando números», recalcó la representante chilena.
Al respecto, Manzur señaló que el representante de la OPS para la región, Antonio Pagés, «nos aseguró su participación activa con el fin de lograr la disponibilidad de la vacuna para todos los países de la región».
Respecto de las diferencias entre fallecidos y afectados que hay entre los países, el funcionario explicó que «a todos los pacientes que tienen la confirmación de una enfermedad tipo influenza los incorporamos como afectados por el virus H1N1».
«Hay un grupo de pacientes jóvenes, entre un 35% y un 40% del total, que no tenían patología previa y que con este virus desencadenaron otras enfermedades que les causaron la muerte», precisó el ministro.
Mientras tanto, el ministro de Salud de Bolivia, Jorge Tapia Sainz, reiteró que en su país existen dos pacientes fallecidos por gripe A y unos 500 infectados, pero que «no vamos a cerrar la frontera con la Argentina». Además aseguró que «trabajaremos en forma conjunta con la Argentina para evitar el avance del virus en la región».
Respecto del comportamiento del virus, los ministros y representantes de salud coincidieron en que se debe ser prudente, porque es un virus desconocido y no saben si habrá una segunda ola de la enfermedad, aunque hasta ahora disminuyó la cantidad de consultas e internaciones.
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