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Alfonsín pide que lo llamen a dialogar
Ricardo Alfonsín
Esa declaración llamó la atención porque se conoció el mismo día en que Hugo Moyano congeló la participación de la CGT en esa mesa de diálogo y, además, por no existir una proclama oficial del radicalismo sobre el tema.
«El Gobierno debería convocar a todas las fuerzas políticas, sociales y económicas a participar en la elaboración de un acuerdo que trascienda la cuestión relativa a precios y salarios, y que debe abordar los principales temas institucionales, sociales y económicos», dijo ayer el precandidato a presidente, en un claro intento para que el acuerdo que pretende el Gobierno se abra también a la oposición, una ilusión con pocos visos de futuro.
Pánico
Los radicales, además, ya les tienen pánico a esas mesas de diálogo en la Casa Rosada. Gerardo Morales todavía recuerda su visita a la mesa de diálogo que convocó Florencio Randazzo después de la derrota del Gobierno en las elecciones de junio de 2009. En esa ocasión, la UCR aceptó la invitación, también Margarita Stolbizer por el GEN, pero tuvieron que soportar que Elisa Carrió se negara alegando que se trataba sólo de una trampa del Gobierno.
Carrió terminó teniendo razón ya que ese diálogo quedó solo en una visita a la Rosada y acotada al tema de la reforma política; ningu-na de las otras protestas de los opositores fueron escuchadas.
De ahí que esta semana Morales se quejara: «Yo fui dos veces a la Casa Rosada: una, atraído por la propuesta de diálogo; y la otra, cuando fui a los funerales del ex presidente y ni siquiera me saludaron».
Recomendación
Los radicales no pueden olvidarse cuando visitaron la capilla ardiente para saludar a Cristina de Kirchner por el fallecimiento de Néstor Kirchner y debieron quedarse a un costado con la recomendación de Aníbal Fernández de no acercarse a la Presidente.
Pero a Alfonsín no le fue tan mal ese día: el ahora candidato visitó a Cristina de Kirchner por separado y, quizás recordando el trato que el matrimonio le dio en vida a Raúl Alfonsín, tuvo el privilegio de saludarla.
De ahí que apostara otra vez a un diálogo pidiendo «un acuerdo económico que incluya temas como el aumento de la inversión, los problemas energéticos, la diversificación del aparato productivo, la generación de empleo, el blanqueo de trabajo en negro y la inserción del país en el mundo».
«Si el Gobierno fuera inteligente, la oposición debería estar. Imagínense si el año que viene cambia el signo político del Gobierno. ¿Hay que repensar todo eso que se pensó para 10 o 15 años?», se interrogó ayer Alfonsín. «Deberíamos estar todos comprometiéndonos detrás de un proyecto de mediano y largo plazo. Pero para que eso sea posible, tenemos que participar todos. No nos pueden pedir acompañamiento de cosas de las que no nos enteramos. Para que las políticas del mediano y el largo plazo se puedan aplicar tenemos que participar todos. Hay que ser serio».
En realidad, Alfonsín padre hizo escuela también con esto de los acuerdos. Siendo senador presentó el proyecto para crear un consejo económico y social que Eduardo Duhalde como presidente no escuchó. Esa idea fue reflotada tiempo después cuando el kirchnerismo mostró debilidades poselectorales.


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