19 de agosto 2015 - 00:00

Alimentos se pagan hasta 49 veces más en las góndolas

La uva es el producto cuyo precio más varía entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor, de 48,9 veces.
La uva es el producto cuyo precio más varía entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor, de 48,9 veces.
La diferencia entre lo que se paga en góndola por los productos agropecuarios y lo que recibe el productor alcanzó un promedio del 8,01 veces en agosto, según el Índice IPOD que elabora CAME. En alimentos como la uva la diferencia alcanzó las 48,9 veces, y en naranjas, 14,7 veces.

Mientras los precios que paga el consumidor por las frutas y verduras continúan subiendo, los que recibe el productor por esos productos se mantiene estable o cae, ahogando a las economías regionales. Según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora el Departamento de Economías Regionales de CAME para una canasta de 20 alimentos agropecuarios, en agosto la diferencia entre el precio que pagó el consumidor en góndola superó en 8,01 veces a lo que recibió el productor en el campo. "Pero con algunas situaciones casi inexplicables: por la uva de mesa, aunque es la época de menor consumo del año, el consumidor pagó en agosto 48,9 veces más de lo que recibió el productor", sostiene el informe de CAME.

"La amplia brecha entre el precio de origen y el precio de destino es un reflejo de las distorsiones en los valores de los productos que se producen hacia el interior de la cadena alimentaria, donde el productor es el principal perjudicado", continúa el análisis.

En agosto, por ejemplo, el segundo producto más afectado por las distorsiones en el precio fue la naranja, con una brecha de 14,7 veces, seguido por la manzana roja (13,4 veces), pera (12,9 veces), arroz (11,64 veces) y limón (9,8 veces).

El documento de la CAME señala que la brecha entre lo que paga el consumidor y lo que cobra el productor es amplia en la mayoría de los productos agropecuarios, mostrando claramente cómo los productores sólo reciben una ínfima parte del precio final al cual se venden los productos que elaboran. En el medio, se combinan diferentes problemáticas. Algunas de ellas identificadas por CAME:

Una cadena de intermediarios que en algunos casos aplican porcentajes de beneficios excesivos, quedándose con buena parte de la renta.

Fallas estructurales del mismo sistema de producción como los elevados costos de logística y fletes que enfrentan los productores extra-pampeanos.

Los costos impositivos excesivos que se pagan a nivel nacional, provincial y municipal.

La concentración de las ventas en el Mercado Central de Buenos Aires, y la falta de mercados regionales, entre otros.

"El productor agropecuario y el consumidor minorista son los dos eslabones perjudicados por el formato de la cadena comercial, y un reflejo de ese perjuicio, es la crisis profunda que atraviesan muchas economías regionales donde los productos analizados son un componente fundamental para las economías locales", concluye la CAME.

Dejá tu comentario