St. Louis (Misuri) - Donald Trump enfrentaba anoche, en muy mala posición, el segundo debate televisivo de la campaña con Hillary Clinton. Según los analistas, la hora y media del mismo podría resultar vital para que continúe con chance la pelea por la presidencia hasta el 8 de noviembre.
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La divulgación en el diario The Washington Post el viernes de un video de 2005 en el que menosprecia a las mujeres con un lenguaje vulgar y machista era su mayor debilidad de cara a, justamente, un encuentro cara a cara con una mujer que se suele hacer fuerte en los temas de género.
El debate, que se realizaba en la universidad Washington de St. Louis (Misuri), consistía en preguntas de dos moderadores y de un panel integrado por electores indecisos. Algunas de ellas eran realizadas por electores seleccionados por la encuestadora Gallup y otras llegaron a través de las redes sociales, en las que la polémica por los dichos de Trump arreció todo el fin de semana.
Hasta su compañero de fórmula, Mike Pence, tomó distancia del él. "No consiento esas declaraciones y no puedo defenderlas", señaló. En tanto, Melania, esposa del candidato, calificó de "inaceptables" y "ofensivas" las declaraciones de su marido, pero agregó que "no representan al hombre que yo conozco".