12 de mayo 2015 - 01:50

Ante acuerdo decisivo, la Corte espera hoy a Fayt

• CONCILIÁBULOS Y OTRA JORNADA DE TENSIÓN.
• BUSCAN ENVIAR SEÑAL A EJECUTIVO.

Ricardo Lorenzetti y Carlos Fayt
Ricardo Lorenzetti y Carlos Fayt
El oficialismo estará pendiente hoy del acuerdo de ministros de la Corte Suprema de Justicia, especialmente en caso de que Carlos Fayt decida participar de él. Anoche el ministro decano avisó al despacho de Ricardo Lorenzetti que hoy por la mañana decidirá si concurre o si nuevamente firma desde su domicilio. El entorno directo de Fayt enviaba ayer señales por la positiva. En paralelo, Lorenzetti recibió el listado de los asuntos más candentes que actualmente guarda la Corte y sobre los cuales hoy podría expedirse. Desde el máximo tribunal, una vez más, relativizaron la escalada que el oficialismo desarrolla en el Congreso.

El oficialismo está obnubilado en su polémica con Fayt. El giro más reciente consiste en revisar si la cada vez más resonante doctrina de la cosa juzgada irrita, que según la Casación Penal habilita a revisar sentencias según el desempeño de los jueces, podría aplicarse al accionar de Fayt en aquellas causas en las cuales el juez aportó la mayoría. Abogados cercanos a empresas e incluso gobiernos (es el caso del de Tucumán, que recientemente recibió un revés en el cuarto piso) ya han requerido los servicios de peritos para que éstos analicen la firma del ministro en busca de alguna anomalía. Sería un giro interpretativo notable si se considera que la cosa juzgada se ha transformado en un concepto habitual en las filas de la oposición que querría revisar ciertos sobreseimientos que beneficiaron al kirchnerismo en los últimos años.

El clima interno del tribunal es de alta densidad. Existe resquemor por parte de aquellos funcionarios que entienden que los ministros deberían haber respaldado a los secretarios Alfredo Kraut y Cristian Abritta, señalados desde el Gobierno y que si bien tienen rango de jueces federales, no cuentan con fueros.

El kirchnerismo duro está convencido de que la suba de la intensidad en su pleito con la Corte tendrá por resultado una renuncia al tribunal que no es necesariamente la de Fayt, que si es por él, no se iría nunca. Eso lo entendió en 1999 Santiago de Estrada, entonces secretario de Seguridad Social. Fayt le había dicho que si le otorgaban la jubilación, dejaba la Corte. El trámite fue veloz y el ministro no sólo no renunció, sino que luego promovió una medida para que no le continuaran devengando aportes jubilatorios de su sueldo.

El Gobierno persigue el horizonte de una vacante ante la posibilidad de designar en la Corte a un hombre de su extrema confianza y que ese rasgo perdure en el tiempo: el CV de Lorenzetti lo recibió Cristina de Kirchner cuando era senadora luego de un encuentro con el entonces senador Nicolás Fernández. Fue la actual mandataria quien introdujo al justice frente a Néstor Kirchner.

Cualquier tipo de acuerdo, en un eventual escenario de dos vacantes, ya se sabe, deberá ser con el peronismo. La UCR no apoyará. No es algo meramente testimonial. También contribuye al vínculo del senador Ernesto Sanz con la Corte, relación que el jefe del radicalismo esgrimió la semana pasada ante Mauricio Macri para subir su hándicap en esa interna. No parece surtir efecto: al alcalde sigue sosteniendo, en sus charlas reservadas, que ante una eventual presidencia no consideraría al radical para su gabinete.

La Corte podría firmar hoy un fallo resonante, sería una vía directa para instalar la idea de que el tribunal funciona correctamente. En la intimidad de su vocalía Lorenzetti suele decir que existen tres tipos de fallos de la Corte: los que salen en los diarios, que son unos 50 por año, los que tienen relativa importancia (apelaciones, recursos extraordinarios, etc.) y las cuestiones burocráticas menores que son mayoritarias. En ese primer grupo está el contenido de un acuerdo que puede ser crucial.

El Gobierno tomó nota el fin de semana de la frase de Sergio Massa cuando éste dijo que el oficialismo les teme a los fallos de la Corte. En ningún despacho decisivo de Balcarce 50 se asoció a esa frase con el mero proselitismo, más aún desde que se conociera que el fin de semana Massa conversó con el diputado Héctor Martínez, santafesino, integrante del bloque del kirchnerismo disidente y cercano a Lorenzetti.

En la Corte tramitan causas relacionadas con temas estructurales y que ya tienen firma de la Procuración General. Mercado cambiario, régimen de empleo público y nuevas ramificaciones de fallos sobre facultades delegadas alimentan un listado que cuya concreción cumpliría el máximo objetivo de la Corte para hoy: firmar un fallo trascendente, demostrar capacidad, pero que a la vez no agregue tensión a la relación con un Gobierno que a esta altura ya no está demasiado preocupado por esos avatares.

Dejá tu comentario