16 de septiembre 2010 - 00:00

Anticipan ataque de especuladores al yen

Lo más destacado ayer en los mercados mundiales fue la intervención de Japón para frenar los avances del yen. Si bien era una medida esperada, sorprendió por su «timing». El Ministerio de Finanzas japonés actuó junto con el Banco de Japón (BOJ) vendiendo yenes. No recurría a esta estrategia desde 2004. Pero tras quebrar el nivel de 83 yenes por dólar y tocar mínimos de 15 años en los 82,875, las autoridades niponas optaron por no perder más tiempo. El resultado fue una suba de más del 3% a niveles de 85,745 yenes. Para los analistas, la justificación de esta medida es lógica, porque la apreciación del yen podría frenar la recuperación de la economía al poner en peligro las exportaciones. En este sentido, Japón sigue siendo netamente dependiente del sector externo por la desalentadora demanda interna, tanto de consumo como de inversión.

Sin embargo, cuando se evalúa la matriz de riesgos de esta intervención cambiaria, el BOJ parece no tener póquer de ases. En función de la experiencia nipona y la más reciente del Banco Nacional de Suiza (SNB), está claro que ir en contra del mercado tiene por lo menos hoy un alto riesgo. El mayor que debe asumir el BOJ es una probable significativa caída de sus abultadas reservas de divisas. Los operadores temen que los especuladores se lancen en manada para probar si los japoneses están convencidos de evitar la apreciación del yen. Y si esto se produce, una depreciación del yen podría tener un impacto transitorio en la consolidación de la divisa desde una perspectiva de largo plazo. Quienes tienen varias batallas en su haber saben que la experiencia histórica muestra que para que una intervención sea efectiva deber ser coordinada entre Japón, Estados Unidos y la Unión Europea.

Para los analistas, el escenario más probable va a ser el de un agresivo ataque especulativo sobre la cota de 82 yenes, lo que obligará a una férrea defensa del BOJ, y que sería una copia del accionar del SNB en pos de proteger al franco suizo.

Por otro lado, esta intervención nipona tiene un segundo correlato y es que brinda argumentos a China y en realidad a todo el sudeste asiático para seguir con las políticas intervencionistas del tipo de cambio. Esto implica que se les abrió una ventana y todos querrán aprovecharla. En este contexto, ayer también sorprendieron las declaraciones de un funcionario del Banco Central de China, que señaló que estarían estudiando nuevas medidas restrictivas de política monetaria, como subir tasas y elevar el porcentaje de capital de la banca hasta el 15%. Quien se perfila como uno de los perdedores es Barack Obama, que deberá agregar este nuevo embrollo a su complicada agenda mientras se acercan elecciones legislativas.

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