“Aperto ma coperto”: con la ópera se goza, se educa, se ríe

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«Aperto ma coperto»: la expresión corresponde a la ortodoxia de la escuela italiana de canto (se refiere a la emisión abierta, pero cubierta, de la voz) y, desde hace dos semanas, al «inconfesable vicio de los lunes a la medianoche», el programa radial que conducen dos grandes cantantes de nuestro medio, la soprano Myriam Toker y el tenor Gustavo López Manzitti, quienes se proponen -y lo logran- tratar el vasto universo de la ópera desde el placer y el humor.

En verdad, «Aperto ma coperto» había nacido, como boletín musical virtual, en 2002. Anécdotas, rejuntes de habladurías, chismes y diversas especies en torno al teatro Colón y otros ámbitos se recopilaban allí con el aporte de cantantes, instrumentistas, directores. Sus ediciones electrónicas llegaron a los 34 números hasta que Toker y López Manzitti, que además de haber sido pareja en los protagónicos de varias óperas son un matrimonio en la vida real, se establecieron en los Estados Unidos.

De regreso al país a principios de este año, el proyecto de «Aperto ma coperto» no sólo renació de inmediato sino que adquirió, por primera vez, su encarnación radial, que puede ser escuchada los lunes a medianoche en Radio Conexión Abierta (www.conexionabierta. com.ar). El programa, que auspicia la Dirección General del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura del ministerio de Cultura porteño, queda luego online en la dirección web de la emisora.

«El humor es una mirada que muestra una realidad de una manera más transparente que cuando se hace desde lo serio», dice Toker a este diario. «Humor no es portarse mal, sino ser sano. Y lo más importante, para que el humor sea tal, debe ser inesperado. Muchas veces se habla de quitarle solemnidad a la ópera y para ello se recurre a chistes obvios, tontos o chabacanos. Y eso no sirve para nada, es puro lugar común. Hay que amar mucho la ópera, y por lo tanto conocerla a fondo, para poder jugar con ella.»

El programa tiene sus propios personajes, algunos de larga data y otros más recientes, interpretados respectivamente por sus conductores: Honoria Pueyrredón (dama de costumbres anárquicas pero moral rígida, casi un doble de Gertrude Stein), el tenor Benito Bevacqua, factótum y fanático del crossover, la Monacrítica, la hermana Ursula (adicta al licor austríaco), y Pito Estripa, fundador de la ópera de Mechongué y primer experimentador del cruce entre Béla Bartok y Artidorio Cresseri.

López Manzitti añade: «Desde el primer momento se nos planteó la disyuntiva entre si íbamos a hacer el ABC de la ópera, porque uno de antemano no sabe a qué audiencia va a llegar, o si había que entrar en el juego desde otro lugar, un lugar que implique conocimientos previos en el oyente pero sin dejar fuera del juego a quien no los tenga. Y elegimos lo segundo, ya que el humor lo permite. A mí lo que más me gusta son los diferentes niveles en los que trabaja el humor, y esto se complementa con lo que decía Myriam. En el último programa hicimos, por ejemplo, el monólogo de despedida del telón histórico, y una parodia sobre el recitativo que me llevó muchos días de preparación. Y ahora haremos un Lohengrin navideño, con audiciones incluidas».

De entre todos los dramatis personae, Honoria Pueyrredón ocupa el lugar de la estrella: suele interrumpir a los conductores e invitados, y goza de un generoso espacio para criticar óperas del repertorio clásico, como cuando despanzurró la «Carmen» de Bizet. «Nos interesa explorar lo que habitualmente está en segundo plano injustamente», sigue Toker. «El programa tiene secciones como La venganza del comprimario, dedicado a todos aquellos personajes no protagónicos pero fundamentales, a los segundos elencos, llamado Los segundos serán los primeros, a los coros. Esta noche, por ejemplo, nos visitará un agudísimo integrante del Coro Estable, Jorge Luis Rabuffetti, que hará un Informe neonatológico del Trittico de Puccini. Hubo mucha agua en esas representaciones.»

Nacido a partir de la palabra, el programa también busca la revalorización de la relación entre la ópera y el libro, los libretos, los libretistas. Y, con igual acento, en la importancia capital de la música y la crisis de la dramaturgia. «Hubo una época en la que reinaron los cantantes, luego los directores, y ahora los régisseurs», señala Toker. «Hoy se habla de exhumar, por ejemplo, Las bodas de Figaro, ambientándola por ejemplo en un ring de box y con escenas de sexo explícito. Y lo que se produce no es una mirada moderna sino un auténtico divorcio referencial. Se procede por incruste, por patchwork. La dramaturgia de ópera implica un enorme saber musical, que no siempre se verifica en estas puestas. Hay que recordar siempre la lección de Mozart, quien afirmaba que la música deber expresarlo todo. Mozart, por ejemplo, compuso El rapto en el serrallo antes de que estuviera escrito el libreto. Y los ejemplos en su obra son abundantes. El Dove sono de «Las bodas...» proviene de una Misa, es una transformación de un «Incarnatus est.

Posiblemente, en la emisión de esta noche que lleva por título «Sexo, sexo, sexo», Honoria Pueyrredón le consagre cuatro frescas a todos aquellos régisseurs adictos a esas formas de divorcios referenciales.

Entrevista de Marcelo Zapata

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