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Apuestan a que Brasil no subirá la tasa
Cuando el Comité del BACEN se reúna el próximo 18 y 19 de enero los analistas creen que podrá mantener las tasas en el actual nivel del 10,75% anual gracias a que las ventas minoristas crecieron menos de lo esperado, lo que refleja que la expansión económica se está desacelerando.
Otro elemento que está jugando a favor de las menores expectativas inflacionarias (que se ubican en un 5,6%) es el menor incremento del precio de los alimentos. Los analistas consideran que la inflación podría descender ante la caída del precio de los alimentos y en virtud de esto el Banco Central podría ganar tiempo para ajustar las tasas. De todos modos el último sondeo del mercado mostró una división entre los que esperan una suba de 50 puntos básicos y otros que apuestan al mantenimiento de la tasa.
En este contexto el Gobierno de Dilma Rousseff planea recortar impuestos y brindar incentivos para estimular el mercado doméstico de deuda corporativa y ofertar crédito a largo plazo. Esto último está vinculado con la necesidad de financiar las inversiones en infraestructuras para la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Pero el ministro de Finanzas, Guido Mantega, otro de los confirmados en la continuidad del Gobierno petista, ya dio el puntapié inicial al anunciar la utilización de 5.800 millones de dólares del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) para financiar a largo plazo a los tomadores de fondos y así garantizar liquidez al mercado secundario. Otra medida ya lanzada apunta a que las inversiones extranjeras en deuda privada que esté vinculada con inversiones en infraestructura que tengan plazos superiores a 4 años, estarán exentas de impuestos sobre las ganancias. Esto significa que la carga impositiva pasa del 34% al 15%.


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