La presidenta y ahijada política de Lula dijo sentirse "orgullosa" de la relación que maduró "a lo largo de estos años, en los que aprendí mucho con nuestra convivencia, por lo que estoy muy agradecida", señaló en un video.
En la grabación, Rousseff concluye diciendo que "en esta fiesta de 70 años le envío un fuerte y fraterno abrazo" y recuerda que "caminamos lado a lado en la misión de transformar en realidad el Brasil que siempre soñamos".
El video, de dos minutos, fue publicado ayer en el sitio de Lula y la mandataria concurrió anoche a la fiesta celebrada en honor de su antecesor en San Pablo, pero varios medios aludieron a agrias divergencias entre ellos.
Tras varios días de versiones acerca de presuntas presiones de Lula para que Dilma eche del gabinete al ministro de Hacienda, Joaquim Levy, y ponga fin al plan de ajuste que éste aplica, el diario Valor Económico publicó ayer que Lula da Silva está "molesto" e "indignado" por el hecho de que la Policía Federal haya allanado ayer las oficinas de su hijo Luis Claudio Lula da Silva en San Pablo.
En tanto, la cadena Globo indicó que Lula les expresó a sus allegados su disgusto con Rousseff por haber permitido que la Policía Federal realice el allanamiento en el marco del operativo "Zelotes", que investiga una red de corrupción en la que están envueltas empresas y estudios jurídicos, que al parecer sobornaban a agentes del fisco para que les redujeran multas por impuestos impagos.
La empresa LFT Marketing Esportivo, que pertenece a Luís Claudio, está bajo sospecha de haber sido usada para recibir sobornos a cambio de ejercer influencia en el Gobierno de Lula, en 2009, para que promulgara una ley que extendió hasta fines de este año una serie de beneficios fiscales concedidos a la industria automotriz.
Paralelamente, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal fuerza opositora, anunció que impulsará una citación del Congreso al expresidente para indagarlo sobre el caso de corrupción que involucra a su hijo y por el cual éste ya es investigado por la Justicia. "Todos los robos de este país pasan por Lula", dijo el senador Ataídes Oliveira.
No es la primera vez que la biografía del extornero mecánico que gobernó el país entre 2003 y 2010 fue vinculada a acusaciones de corrupción.
Su primer mandato se vio sacudido por el famoso escándalo del "mensalão": una red de compra de votos parlamentarios que puso tras las rejas a primeras figuras de su Gobierno y emblemáticos referentes del Partido de los Trabajadores.
Ahora, en su calidad de expresidente, Lula está siendo investigado por sospechas de haber incurrido en tráfico internacional de influencias en favor de la mayor constructora del país, Odebrecht, cuyo presidente está encarcelado por sus implicancias en el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras.
En dicha acción, Lula está denunciado por haber intermediado presuntamente para que gobiernos de países como Cuba, Angola y República Dominicana, entre otros, contrataran a Odebrecht para obras de infraestructura financiadas a tasas mínimas de interés por el banco de fomento brasileño BNDES.
Lula da Silva llega así a los 70 años en su peor momento político desde que se convirtió en 2003 en el primer presidente obrero de la historia del país.
Una encuesta de IBOPE lo mostró el lunes como el político con mejor intención de voto para las elecciones de 2018, un 23% de voto cautivo y un 42% de probable. Sin embargo, encabeza con un 55% la lista de los políticos con mayor rechazo de Brasil.
| Agencias ANSA, DPA y EFE; y Ámbito Financiero |


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