10 de abril 2014 - 00:00

Augusta sin Tiger ni Eisenhower

El australiano Adam Scott, ganador de la edición del año pasado, vuelve a estar entre los candidatos a quedarse con el Masters de Augusta.
El australiano Adam Scott, ganador de la edición del año pasado, vuelve a estar entre los candidatos a quedarse con el Masters de Augusta.
Dicen que un Masters de Augusta sin Tiger Woods es como un mundial de Fútbol sin Brasil. Y la afirmación es tan cierta que cuesta, por estas horas, hacerse a la idea de que el número 1 del mundo, quien participó de 19 ediciones consecutivas y ganó 4 veces, será el gran ausente del Torneo de Maestros que comenzará hoy y que pondrá en marcha el Grand Slam 2014. Pero la desaparición de Tiger Woods no será la única de Augusta este año, sino también un lugar emblemático de la cancha que fue arrasado este invierno por una fuerte tormenta de viento y nieve. Se trata del mítico árbol de Eisenhower. Aquel que el expresidente norteamericano había pedido remover (sus tiros generalmente iban a parar allí en el hoyo 17) y cuya sugerencia jamás fue tenida en cuenta: "Usted es presidente de todo el territorio de los Estados Unidos, menos de Augusta National", respondió por entonces el club.

Ese árbol, que se mantuvo por décadas a la izquierda del fairway del hoyo 17 (a unas 210 yardas del Tee), no pudo conservarse pese a la consulta de numerosos expertos de todo el mundo, que hicieron lo imposible para evitar derribarlo, perdiendo la cancha un obstáculo que resultaba más simbólico que estratégico. En 2011, durante la 3ª Ronda, Tiger Woods se lesionó la rodilla justamente allí, intentando hacer un tiro de recuperación que le terminó costando muy caro: no jugar el US Open ni el Abierto Británico de ese año.

El destino quiso, tres años después, que no estén ninguno de los dos, aunque el motivo de Tiger ya no sea la rodilla sino su espalda. No obstante, la ausencia de Tiger Woods no supone, como en otros tiempos, una ventaja determinante para el resto de los candidatos dispuestos a ponerse la chaqueta verde el domingo. El número uno del mundo lleva 9 años sin ganar en Augusta y 6 sin sumar un Grand Slam. Los nombres que suenan como potenciales aspirantes al título no salen de Adam Scott, Henrik Stenson, Phil Mickelson, Justin Rose, Rory McIlroy, Jason Day, Zach y Dustin Johnson por mencionar sólo a quienes ocupan los primeros lugares del ranking mundial y que ya han sumado la suficiente experiencia sobre esta cancha. Justamente el australiano Adam Scott, quien el año pasado ganó tras superar a Ángel Cabrera en el segundo hoyo extra, es quien está en condiciones más óptimas de llevarse el título. Hace dos semanas estuvo a punto de desplazar a Woods del primer lugar del ranking mundial y sabe que, con la lesión de Tiger y su larga inactividad, su llegada a la cima del golf mundial es casi inexorable. Scott tiene un gran conocimiento del campo y sabe responder eficientemente bajo presión. Su único obstáculo es un hecho estadístico: sólo Jack Nicklaus, Nick Faldo y Tiger Woods fueron los únicos capaces de defender exitosamente el título en el Masters.

Ángel Cabrera, como casi todos los años, incluido el que ganó, no llega con los mejores antecedentes a Augusta. Sobre ocho torneos jugados en 2014, sólo pasó dos cortes. Y esos malos resultados no responden a la lesión en el hombro que lo dejó afuera de varios torneos sobre fines de 2013 sino a aspectos de su juego. El cordobés siente una motivación especial en esta cancha y bajo la atmósfera del Masters. Es la primera vez que la televisión y los diarios de Estados Unidos hablan de él y le dedican espacios especiales antes del torneo. Y no es para menos, con un triunfo y un Play Off perdido aquí el último año, ya nadie se atreve a omitir su presencia o, justamente, a no incluirlo en la lista de quienes podrían poner en apuros a cualquiera de los candidatos a colocarse la chaqueta verde.



* Desde Augusta

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