- ámbito
- Edición Impresa
Avisó Duhalde que no irá a la interna PJ
Eduardo Duhalde pidió ayer que se cambie la ley Kirchner de internas abiertas. Lo hizo en una charla que organizaron los punteros porteños Mariano Caucino (puertista) y Emilse Maury, duhaldista de la línea Chiche.
Con el hegemonismo que ejerce Kirchner en el partido, explicó uno de los operadores duhaldistas al finalizar la charla de ayer en la universidad UCES, podría cerrar alianzas con otros partidos con el compromiso de que los tres primeros diputados los pusiera el ganador, los tres segundos el aliado, los tres siguientes el otro aliado, y la minoría del PJ tendría recién el puesto 12 en la lista de postulantes. «La interna del 88 fue garantizada por un demócrata como Cafiero y hoy nadie imagina a Kirchner dando las mismas garantías», sancionó para rematar: «Kirchner está atribulado porque si hace una elección limpia sabe que pierde».
Duhalde habló en un acto organizado por la Fundación Nueva Moncloa, que preside la dirigente porteña Emilse Maury, y la Asociación de Dirigentes de Empresas, que anima el puertista Mariano Caucino, ante un grupo de dirigentes opositores y ex funcionarios de Gobiernos peronistas de antaño. Entre ellos estaban Abel Posse, Diego Guelar, Raúl Granillo Ocampo y Jorge Domínguez; los ex embajadores Héctor Héctor, Jorge Hugo Herrera Vegas, Esteban Caselli (además candidato a presidente de la Nación y senador de los oriundi en el romano Montecitorio) y Juan Carlos Sánchez Arnau; los ex diputados Daniel Basile, Guillermo Alchouron, Julián Obiglio, Nora Ginzburg y Jorge Villaverde; la senadora provincial Marta Helguero; el ex juez Martín Silva Garretón; el legislador porteño del PRO Jorge Garayalde; el ex senador Julio San Millán, y los ex funcionarios Ana Kessler, Pascual Albanese y Jorge Raventos. Lo único parecido al kirchnerismo era el psicoanalista Mario ODonnell, ministro sin cartera de Daniel Scioli, quien justifica su ubicuidad en que, como decía el historiador Félix Luna, todo es historia. Además, siempre es oportuno tener un médico por ahí.
Salvo ese anuncio de que piensa eludir las internas del PJ por falta de garantías, Duhalde glosó el conocido discurso de la unidad nacional, de las políticas de Estado y de la necesidad de acuerdos partidarios, algo que sólo ha podido hacer avanzar con Rodolfo Terragno.
Apenas llegó, siguiendo una regla de la oratoria, rompió el hielo con una broma: «¿Alguien vino a escrachar? Éste es el momento de los escraches», dijo y se solidarizó con los periodistas agredidos la última semana. «Hay que estar y trabajar por encima de las ideologías, ya que estamos para cosas mayores, esto implica... nada más ni nada menos que para sacar el país adelante, poniendo la patria por encima de todo».
Siguió con una crítica a los Kirchner por usar políticamente la bandera de la defensa de los derechos humanos. «En la dictadura no me dediqué a vender casas y hacer plata, me echaron de la intendencia los militares y me destruyeron el estudio», dijo.
Buscó alguna síntesis con otra frase: «En la Argentina hay que gobernar para todos, para los que quieren a Videla y los que quieren a otros, no podemos hacer diferencias cuando se trata de los gobernados». Calificó el acto de mañana en Plaza de Mayo organizado por las Madres de Plaza de Mayo como un nuevo episodio de enfrentamiento por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. «La ley de medios es una ley contra los medios», manifestó y advirtió que no está a favor de ningún monopolio. «Me dolió que levantaran un palco para insultar a la Corte y presionar a la Justicia», agregó sobre la última marcha a favor de la aplicación de la ley de medios. Olvidó mencionar las marchas que hubo bajo su presidencia pidiendo renuncias en la Corte.
Negó la hipótesis de una salida anticipada de Cristina de Kirchner del Gobierno: «No puede haber un golpe de Estado», sostuvo y se refirió al caso de Honduras: «Zelaya no tenía buenas intenciones, pero en vez de seguir los pasos para derrocarlo (sic)... no se lo puede echar en canzoncillos; eso es un golpe de Estado y no tenemos que aceptar los golpes».
Allí fue que pidió que Kirchner cambie la «ley electoral amañada» que impulsó para que haya internas «limpias».
Sobre Francisco de Narváez repitió: «Es obvio que no puede ser presidente», recalcó. «A este muchacho lo puse yo, fue la única vez que no gasté un peso en la campaña», dijo irónico y minimizó su rol político, más allá de que le reconoció energía: «Está haciendo recién sus primeros palotes».
En su charla, Duhalde envió dos saludos a dos oficialistas; a Hugo Moyano lo calificó de ser un luchador en tiempos en los que muchos estaban callados. «El abrazo del Gobierno a Moyano es un gesto de debilidad; lo único que falta es que le echemos la culpa al movimiento obrero por los problemas del país», se enojó. Sí les reprochó a los gremios su metodología: «No pueden ser los dueños de la educación, de la salud, de las cárceles».
A Aníbal Fernández le disculpó sus rispideces porque no son cosa de él, sino que cumple órdenes de los Kirchner; «Estuvo conmigo y nunca le faltó el respeto a nadie, la manera de comunicar la maneja el presidente».
De Mauricio Macri concedió apenas que puede ser aliado, pero, dijo, «los dos grandes partidos son la UCR y el PJ y esos encabezarán los frentes que irán a la elección».


Dejá tu comentario