- ámbito
- Edición Impresa
Boca ganó sin lucir ante un débil rival
Rodrigo Palacio festeja su gol, el que le dio el triunfo a Boca frente a Deportivo Cuenca. El delantero intentó siempre por derecha y fue de lo mejor de su equipo.
Boca se puso muy rápido en ventaja, al aprovechar Palacio un rebote en un defensor y clavar un derechazo que el arquero ecuatoriano no pudo controlar. Eso conspiró contra el espectáculo, porque Boca «levantó el pie del acelerador» y empezó a cuidar la pelota, manejándola con prolijidad, pero sin profundidad.
Esto hizo que Deportivo Cuenca se sintiera cómodo con el trámite del partido y se metiera atrás, sin arriesgar.
Battaglia y Vargas monopolizaron la pelota, que pasó muy pocas veces por los pies de Riquelme, por lo que Boca tuvo control de balón, pero le faltó audacia para sorprender a un equipo con dos líneas de cuatro en su campo.
Por eso, un limitado Deportivo Cuenca hasta pudo empatarle en un mano a mano que Abbondanzieri le tapó al brasileño Rodrigo Teixeira.
Ischia puso a Palermo por Viatri, para juntarlo con Palacio, pero la fórmula demostró más su falta de estado futbolístico que su potencia. A Palermo le anularon un gol de cabeza por posición adelantada, que no era, pero fue la única vez que el legendario goleador pudo superar a los defensores.
Boca volvió a jugar mal, tan mal como el sábado ante Newell's, pero esta vez se llevó el triunfo, porque se encontró con un rival limitado. Comenzó con tres puntos la Copa, pero sin lucir.
De cualquier manera, preocupa mucho el rendimiento, porque Riquelme no aparece. Mouche como volante izquierdo se encontró perdido y Vargas y Battaglia están más para destruir, que para construir. Falta frescura y desequilibrio.


Dejá tu comentario