La expresión de Martín Palermo lo dice todo. La decepción de Boca por su derrota ante Deportivo Cuenca y el festejo de los ecuatorianos.
Boca perdió el invicto en la Copa Libertadores y puso en relativo peligro su clasificación para los octavos de final al perder por 1 a 0 ante Deportivo Cuenca, en un discreto partido.
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Faltando 13 minutos, Edison Preciado derrotó a Abbondanzieri y marcó el único gol de un partido que parecía tener destino de empate sin goles.
Boca salió a jugar de igual a igual en los 2.500 metros de Cuenca con Nicolás Gaitán de enganche y Leandro Gracián fuera de los 18, en una polémica decisión de Ischia que después debió apelar a Damián Díaz ante la pobre actuación del juvenil Gaitán.
La habilidad de Mouche fue su carta ofensiva más importante, para abrir una defensa que se movió con orden, pero Martín Palermo estuvo lejos de sus mejores performances y nunca pudo quedar cara a cara con el arquero Álvarez.
Deportivo Cuenca hizo un planteo timorato, buscando que no le hagan goles, con dos líneas de cuatro planteadas en función defensiva y dejando al brasileño Rodrigo Teixeira y al argentino Ismael Villalba arriba para buscar el contraataque.
El partido se jugó lejos de las áreas y sin muchas situaciones de gol, por lo que parecía que iba hacia un insípido cero a cero, pero el gol de Preciado cambió la historia y complicó a un Boca, que ahora debe empatar ante Deportivo Táchira en el último partido para confirmar su clasificación, cuando sus aspiraciones eran ser el de mejor puntaje de toda la Copa.
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