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Bodegas Esmeralda: copa media llena o medio vacía
Si nos guiamos por el resultado final de este balance, una utilidad neta de $367.908.432, esto es 77% más que lo logrado doce meses antes, el "año" que acaba de finalizar parecería dar lugar para más de un brindis. El problema es que al adentrarnos en lo sucedido, el panorama no es tan "rosado". En su faz industrial, colocó localmente en este periodo contable 3.845.962 cajas de vino, esto es un 3% menos que el año previo, mientras que internacionalmente fueron 5.260.144 cajas, un 9% menos que en 2015. En total fueron 9,1 millones de cajas frente a 9,7 millones un año antes.
Es cierto que la diferencia no es significativa, pero si comparamos con las 3,5 millones de cajas locales y 10,2 millones externas vendidas en 2013 (en total 13,7 millones), no podemos descartar algo parecido a una tendencia declinante en el volumen de sus ventas -especialmente en la exportación-, algo que viene compensando sólo en una parte con la colocación de productos de mayor calidad y precio. Así, mientras las exportaciones (cajas+granel) de 2013 le dejaron u$s 122,8 millones (u$s 90,3 millones el año pasado), ahora fueron u$s 88,3 millones, si bien el precio por
caja subió de u$s 8,36 por caja a u$s 14,66. Esto se refleja directamente en sus números con ingresos creciendo un "insuficiente" 21% en el año, un bruto que lo hace 22%, y un saldo operativo que lo hace 29%.
Donde pega "el batacazo" es en su buen manejo de lo financiero, aprovechando la devaluación que le deja por diferencia de cambio $155 millones, sin los cuales el neto seria 31 por ciento mayor. A futuro se muestra cauta para el ejercicio 2017, dado el incremento por cuestiones climáticas del precio -y no lo dice expresamente, pero también de la calidad- de la uva que compa a terceros y el incremento de los precios por el sinceramiento de tarifas y cambiario.


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