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Brasil crecerá más y traccionará con fuerza

Por suerte, la recuperación que comenzó en el segundo semestre redujo a la mitad la caída del comercio bilateral. Así, el año que comenzó con un flujo mensual inferior a los u$s 1.300 millones terminará muy cercano de los u$s 2.300 millones, lo que habla a las claras del cambio de humor de los mercados.
Desde el punto de vista de la balanza comercial, 2009 significará otro año deficitario para la Argentina. Con datos oficiales del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, hasta noviembre el déficit se proyectaba en torno a los u$s 700 millones. Implica una significativa reducción frente al récord histórico del año pasado, cuando se superaron los u$s 4.347 millones, pero marca, por los menos en el mediano plazo, una tendencia irreversible.
A lo largo de todo el año, el tipo de cambio bilateral favoreció netamente a los exportadores argentinos. Sin embargo, ello no pudo ser aprovechado por los industriales locales. Todo lo contrario. El primer semestre fue escenario de una guerra de guerrillas comercial, donde ambos gobiernos empezaron a aplicar restricciones no arancelarias a los embarques de su principal socio comercial del Mercosur. Fueron represalia tras represalia, y ni las cumbres presidenciales allanaron el camino de la paz comercial.
Pese a todo, a la Argentina se le presenta una nueva oportunidad. El consenso de los principales analistas de la economía brasileña retoca mes tras mes la estimación de crecimiento del PBI hacia arriba. El último sondeo del Banco Central de Brasil ubicó la tasa de crecimiento para 2010 en el 5%. Sin duda, es una importante noticia para la economía argentina. El gigante sudamericano experimentará una recuperación notoria tras el abrupto parate que vivió este año.
Eso significa que demandará más materias primas e insumos para abastecer el consumo de sus industrias. Claro que esto no garantiza que el déficit se revierta, sino, más bien, que los exportadores argentinos tendrán mayores chances de hacer negocios en el mercado brasileño. Algo que también dependerá de que se apacigüen las aguas de los principales conflictos comerciales en ambos lados de la frontera.


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