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Brown jugó la carta de su renuncia para que siga el laborismo en el poder
Gordon Brown leyó su renunciamiento histórico en la puerta de la residencia del primer ministro, en Downing Street 10. Su paso al costado habilita un acuerdo con los LibDem que implicaría una reforma del régimen electoral. La «coalición de perdedores» no es bien vista por los mercados, en un momento de alta inestabilidad económica.
Brown pidió iniciar el proceso para elegir a un nuevo jefe partidario, a la vez que anunció que el ex candidato de los liberales, Nick Clegg, quien durante la campaña se había referido al premier como «un hombre desesperado», aceptó iniciar negociaciones formales con los laboristas. En una primera evaluación, fuentes del oficialismo dejaron saber anoche que las conversaciones fueron «positivas y constructivas», para depresión de los «tories», que mostraron cierto desconcierto ante el nuevo escenario.
El jefe de Gobierno encabezaría las negociaciones y luego daría paso a un período de transición para más tarde renunciar, de acuerdo con el hipotético pacto con los liberaldemócratas, que tienen una agenda bastante más próxima al PL que al Partido Conservador (PC) de Cameron, con el que, de todas maneras, siguen negociando.
«No tengo ningún deseo de permanecer en mi posición más tiempo del necesario para asegurar que esté garantizado el camino hacia el crecimiento económico y que avanza rápidamente el proceso de reforma política que hemos acordado», dijo Brown a las 17.
Los liberaldemócratas habían anunciado antes de las elecciones parlamentarias del jueves que sólo estarían dispuestos a formar una coalición con los laboristas si Brown no encabezaba ya el partido, por lo que la decisión tomada ayer por el premier era casi ineludible.
Después de cuatro días de conversaciones con Cameron, la búsqueda de acuerdos con los «tories» se topó con un obstáculo cuando Clegg no pudo asegurar plenamente el respaldo de su partido a un acuerdo conservador-liberal. Pese a la novedad de ayer, una pésima noticia para los conservadores, negociadores «tories» dijeron que las conversaciones estaban transcurriendo «bien».
Compromiso
El líder del Partido Liberal Demócrata (PLD) -que según los inefables encuestadores iba a desplazar a los laboristas al tercer lugar y sacó apenas un punto más que en los comicios anteriores- se había comprometido a definir una respuesta anoche, pero luego de la carta jugada por Brown, aseguró que intentaría tomar una decisión «lo antes posible».
De prosperar las negociaciones, debería definirse la fecha de salida de Brown, aunque ello no está claro, debido al proceso interno de elección del liderazgo del PL.
Al respecto, la BBC indicó que los laboristas «no quieren entregar la cabeza de Brown (ya mismo), pero están dispuestos a trabajar en un cronograma sobre su salida».
Tener la jefatura del partido equivale en el Reino Unido a ser candidato a primer ministro. En el PL, quienes eligen al líder son los parlamentarios nacionales y europeos, los militantes de base -por voto- y las organizaciones sindicales y sociales próximas. La decisión de un colegio electoral conformado por esos tres colectivos debe luego ser ratificada por el Congreso partidario, que en este caso tendrá lugar en setiembre próximo en Manchester.
Para tentar a Clegg hacia una «coalición de perdedores», los laboristas avanzaron más que los conservadores para una reforma del régimen electoral uninominal por circunscripción por mayoría simple. El tránsito a un sistema proporcional es resistido por el Partido Conservador (PC), porque podría alejarlos del 10 de Downing Street «por décadas», según analistas.
Con el 36% de los votos, el PC consiguió 305 bancas sobre 326 que marcan la mayoría de la Cámara de los Comunes. En cambio, el PL, con el 29%, cosechó 258 asientos, y el PLD, con el 23%, obtuvo 57 curules.
«Estamos dispuestos a hacer un esfuerzo extra», manifestó William Hague, dos horas después de que Brown anunció su renunciamiento histórico. «Claramente, la situación ha cambiado ahora de alguna manera», reconoció Hague.
De todas formas, el PL y el PLD no tendrían la suficiente cantidad de bancas para formar una coalición por sí mismos, y necesitarían el apoyo de formaciones menores, como regionalistas de Escocia y Gales.
Agencias EFE, DPA y AFP


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