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Buscan relanzar la asociación con Brasil
El anfitrión intentará relanzar el vínculo estratégico que venía mellado por las reiteradas cancelaciones de maniobras bilaterales entre las Fuerzas Armadas. El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea argentinos se vieron obligados en 2010 a suspender la participación en tres ejercitaciones con sus colegas brasileños que son clave para el adiestramiento e interoperabilidad de los soldados en el terreno.
El faltazo ocurrió por la morosidad del Poder Ejecutivo y de los legisladores oficialistas en gestionar y aprobar la ley que autoriza la salida de las tropas criollas y el ingreso al país de los efectivos extranjeros. Como el proyecto de ley no se trató a tiempo quedaron sin efecto varias ejercitaciones combinadas del último semestre de 2010. Tres de ellas son determinantes para: «Incrementar lazos de unión, cooperación y confianza, fortalecer el vínculo entre nuestras naciones, afianzar el intercambio cultural, técnico, táctico y educativo de las fuerzas en variados escenarios internacionales», señala el fundamento de la norma. Se trata del operativo Guaraní que iba a realizarse en la zona de la Triple Frontera e involucraba a cerca de 3.500 hombres del Ejército argentino y 400 del Brasil, más vehículos de combate; el ejercicio naval Fraterno XXIX (Armada) y las maniobras de combate aéreo Cruzex 2010 (Fuerza Aérea).
El peor papelón sucedió con el Fraterno, ya en 2009 se había caído por el mismo motivo que en 2010: el retardo en la aprobación de la ley de salida de las tropas. Más increíble para las autoridades brasileñas fue la repetición de otro blooper. Nilda Garré aseguró a Jobim el año pasado, que la ley se aprobaría antes de que arribaran a aguas argentinas la flotilla de buques de guerra brasileños que había partido desde Río de Janeiro. No sucedió así, las dos fragatas, el submarino, el buque logístico y el buque de desembarco de la Marina de Brasil regresaron a su puerto de origen sin haber completado las prácticas con los marinos argentinos, amén de los gastos en combustible y en logística. Igual percance soportó en 2009 el entonces jefe naval brasileño, almirante Julio Soares de Moura Neto, confiado en la palabra de su colega Jorge Godoy.
Puricelli y Jobim sostendrán una reunión privada en la sede del ministerio y luego recorrerán juntos las instalaciones del Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR) formado por el astillero estatal Tandanor y el astillero Almirante Storni.
En el último encuentro entre ambos funcionarios se acordó profundizar la cooperación conjunta en el programa anual de intercambios, cursos, estadías y visitas entre militares de los dos países, así como mantener la cooperación industrial en el área aeronáutica.
Hay temas en cooperación militar aún pendientes: el convenio de cesión mutua de repuestos para aviones de combate. La iniciativa fue firmada por el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino y su par brasileño Junit Saito en 2008. «Nunca se intercambió ni una tuerca», dijo a este diario un aviador del área logística. El arreglo permitía la cesión de partes, motores y electrónica de cazas brasileños para los Mirage III argentinos, mientras que los aviadores brasileños recibirían similares lotes en desuso de la Fuerza Aérea argentina para sus Boeing 707.
La Fuerza Aérea disponía de 4 aviones Boeing 707, (matrículas TC-91, T-95, VR-21 y LV-WXL) cuatrirreactores que están desprogramados, cumplían la misión de transporte estratégico de tropas y con capacidad para reabastecer cazas en vuelo. «Con los repuestos de los Mirage brasileños podríamos poner en servicio al menos un aparato y sumarlo al terceto en servicio en Tandil», señaló un piloto de caza.
Otro asunto que interesa sacar del letargo es la asociación técnico-comercial entre Embraer y la Fábrica Argentina de Aviones (FADEA), emprendimiento que fogoneó la presidente Kirchner tras el pasaje de la planta cordobesa a control del Estado. Puricelli fue representante estatal en el directorio de la planta de aviones, conoce la aspiración del Gobierno: concretar negocios con clientes externos, como Embraer, y redefinir el rol limitado de FADEA de ser solo proveedor y taller de mantenimiento de la Fuerza Aérea.


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