17 de junio 2015 - 00:00

Cae cautelar y el oficialismo activa una designación clave

Ricardo Recondo y José María Campagnoli
Ricardo Recondo y José María Campagnoli
La jueza federal en lo Contencioso Administrativo María José Sarmiento rechazó ayer conceder un amparo destinado a paralizar la designación de Ernesto Kreplak como juez federal en La Plata. Con el aval del oficialismo, se encamina a ocupar el despacho que subroga al Juzgado N° 1 de dicha ciudad y que tiene la competencia electoral en el territorio más taquillero.

Sarmiento, que es una jueza que ha tenido duros cruces con el kirchnerismo, primero concedió una precautelar a Ignacio Rodríguez Varela, colaborador del fiscal José María Campagnoli, que alegaba que es discriminado por el Poder Ejecutivo ya que obtiene buen puntaje en los concursos, ingresa a la terna final pero nunca es elegido.

Esa precautelar amenazaba el proceso del pliego de Kreplak en el Congreso.

Ayer Sarmiento sostuvo que efectivamente Rodríguez Varela podría ser discriminado, pero que en definitiva, la decisión del Ejecutivo forma parte de su propia discrecionalidad. Un giro calculado antes de que el caso llegue a la Cámara en lo Contencioso donde de seguro sería revocado por la propia jurisprudencia de esa instancia.

Anoche, cerca de la jueza le atribuían alguna gestión muy concreta al camarista Rodolfo Facio.

Más allá de esas intrigas palaciegas, la disputa por la cobertura de vacantes se encuentra en su etapa preliminar. Desde la Asociación de Magistrados que preside el camarista Ricardo Recondo, distante al kirchnerismo, están a la expectativa de que el Gobierno promulgue la ley de subrogancias que votó el Congreso. Es el paso necesario para judicializar la disputa.

En el gremio de jueces señalan que la ley tiene un artículo de excepción que le otorga atribuciones al Consejo de la Magistratura, hoy controlado por el kirchnerismo, para confeccionar sus propios listados de subrogantes sin necesidad de esperar por el Congreso y el Ejecutivo.

Tampoco han dejado de observar que la reforma eliminó la ley que había impulsado la diputada Diana Conti, que decía que para concursar para una vacante, los jueces debían esperar tres años desde el nombramiento anterior.

Es un cálculo muy fino porque apunta a confirmar en el actual concurso por la Casación Penal federal -máximo tribunal penal- a dos candidatos de buena sintonía con el oficialismo como lo son el juez Pablo Vega (cercano a la doctrina zaffaronista) y a Fernando Poviña, que procesó al empresario Carlos Blaquier aunque luego sus superiores hallaron notables inconsistencias en su labor.

Es casi un hecho que la permanencia de Vega y Poviña en el orden de mérito se terminará judicializando.

La reforma de las subrogancias también será un elemento de presión en la Magistratura porque ahora el oficialismo sólo necesita sus siete votos en el plenario de dicho organismo para remover de la Casación al juez Luis Cabral, que también es consejero y que subroga en dicho tribunal.

Un sector del kirchnerismo intentará utilizar esa nueva herramienta para lograr que Cabral sea más flexible al momento de aportar los votos en el plenario de la Magistratura para girar al Ejecutivo ternas que son de interés. Este bloque precisa de dos voluntades que hasta ahora han sido esquivas. Cabral necesitará, ahora más que nunca, validar la excelente relación que se jacta de cultivar con el viceministro de Justicia, Julián Álvarez.

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