11 de octubre 2011 - 00:00

Casación escapa del caso de las escuchas

Norberto Oyarbide
Norberto Oyarbide
La causa de las escuchas ilegales, en la que el jefe de Gobierno Mauricio Macri está procesado por el presunto delito de asociación ilícita, está trabada en la Cámara Nacional de Casación Penal por un tecnicismo que no tiene solución, al menos en un plazo cercano: no hay jueces designados para evaluar si se hace lugar al pedido de excusación que presentó Liliana Catucci, una de las magistradas a cargo del caso en esta instancia.

El planteo que está deteniendo el avance del proceso en concreto no es ni siquiera el procesamiento del jefe de Gobierno en sí, sino la recusación del juez federal Norberto Oyarbide impulsada por la defensa de Macri. Este pedido de apartamiento fue rechazado por el propio magistrado y por la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional, decisiones que fueron apeladas ante la Cámara Nacional de Casación mediante un recurso extraordinario (que también fue desestimado) y un recurso de queja hace más de un año.

Objeción

Ese último planteo fue el que disparó los desajustes de la sala III, que debía evaluarlo. Una de sus integrantes, Liliana Catucci, fue en un primer momento objetada por la querella, con el argumento de que supuestamente había adelantado su opinión sobre la actuación de Oyarbide en un fallo anterior. Si bien este pedido de apartamiento fue rechazado por la Cámara, finalmente la propia camarista se excusó de resolver el recurso de queja, utilizando los mismos fundamentos que ya habían sido denegados.

La decisión de Catucci, sin embargo, no facilitó el trámite: por el contrario, este paso al costado agregó una instancia más de resolución, ya que su pedido también debe ser analizado por sus compañeros para definir si es aceptado o no. Los jueces que eran sus compañeros de sala en ese momento -la actual presidenta del tribunal, Ángela Ledesma, y el saliente Gustavo Mitchell- se inhibieron del planteo, por lo que se tuvo que pedir a integrantes de otras salas que fallaran sobre la cuestión. Hasta el momento, todos han encontrado argumentos para declinar el pedido y, en consecuencia, no se ha conseguido formar un tribunal para que analice la excusación de Catucci. Pero incluso, si se rechazara el planteo de la magistrada, el recurso de queja quedaría igualmente detenido porque otro de los integrantes de la sala, Gustavo Mitchell, renunció a su cargo semanas atrás. Frente a este panorama, resolver la situación de Catucci tampoco termina de destrabar la causa.

Una de las razones que explica que el recurso de queja de la defensa de Macri haya terminado en semejante laberinto judicial son los argumentos de la recusación de Oyarbide. Todos ellos apuntan no sólo a acusar al magistrado de supuesto prejuzgamiento, sino que directamente plantean de manera indirecta la nulidad de la pesquisa. Hacer lugar al pedido de apartamiento de Oyarbide significa prácticamente no avalar su pesquisa y dar por tierra el caso.

Es decir que, de esta decisión de la Cámara de Casación, depende en gran parte cómo va a seguir avanzando la causa de las escuchas ilegales y si llega en algún momento a ser elevada a juicio. Este contexto ayuda a entender por qué nadie quiere resolver siquiera las cuestiones subsidiarias de una de las investigaciones judiciales más polémicas de la política argentina en los últimos años.

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