- ámbito
- Edición Impresa
Casación lista para tratar memorando
Rodolfo Canicoba Corral
El movimiento de Figueroa respecto de la Corte no fue exclusivo sino que se replica en diversos aspirantes que calculan que en torno del 15 de marzo el Gobierno podría volver a nominar un candidato. Todos conocen de sobra que la aritmética del Senado es compleja pero igual quieren estar en la boleta en caso de que el destino se anticipe y, en un giro de los acontecimientos, se libere una segunda vacante en el máximo tribunal que permita un acuerdo con el radicalismo en la Cámara alta.
Figueroa estuvo ausente por una semana en la Casación. Antes de partir contradijo el entendimiento de la Corte y sostuvo que no existe la conexión entre la causa penal y el memorando. La misma tesis que en su momento enarboló Rodolfo Canicoba Corral para esquivar el acuerdo con Teherán. A partir de ese criterio, Figueroa intentó asignarle el caso a la Sala II a pesar de que allí atienden dos jueces que están excusados en todo lo referido al caso AMIA: Pedro David por su función jurisdiccional y Alejandro Slokar por su desempeño al frente de la Unidad AMIA en el Ministerio de Justicia.
En su ausencia, el control del debate por la integración del tribunal lo asumió Liliana Catucci. Esta jueza en todo momento comprendió que la única magistrada habilitada para entender el memorando era Figueroa por todo el resto de la Cámara está excusada o recusada. Por esto mismo Catucci no resolvió cuando estuvo a cargo, menos aún de que el Ministerio de Justicia le recordará que ella fue recusada por una expresión supuestamente antisemita en un fallo que firmó años atrás.
Catucci no rubricó su decisión, pero dejó todo listo para que ayer por la mañana, apenas regresada de su descanso, Figueroa firmara para integrar el tribunal y, de paso, diera marcha atrás con sus nociones sobre la conexidad del caso. Es un giro con sustento teórico y que pone a Figueroa, actual titular de la Casación, en el centro de una escena que ella habría preferido asignar a otros jueces.
En paralelo a estas tribulaciones las entidades de la comunidad judía elevaron un planteo en el cual expresaron una queja por la demora que lleva la resolución de la constitucionalidad del memorando (se trata de un amparo iniciado en abril de 2013).
Ayer la Corte Suprema la instó a Figueroa a que, como titular de la Casación, tome todas las medidas necesarias para avanzar en el juicio oral por el encubrimiento de la pista siria, debate que ubica en el banquillo a expresidentes, espías, jueces, fiscales y funcionarios. Además le requirieron que informe el estado actual de situación. El reporte será poco alentador: es tal la cantidad de trabajo y juicios (por subrogancias ordenadas por la Casación en diversos puntos del país) a la que están sometidos los miembros del tribunal que debe llevar adelante este juicio, que este año es casi imposible darle inicio.
La celeridad que pretende la Corte por ahora, en el caso del memorando, sólo se refleja en el caso Gemignani que ayer volvió a recordar que el próximo martes debe celebrarse la audiencia preliminar. Sin embargo la movilización gremial podría jugar en contra y, de paso, estirar un poco más el desenlace.


Dejá tu comentario