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Cayó licitación para comprar los cuatro radares
Nilda Garré
El jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Normano Costantino, responsable del proceso licitatorio, aún no trasladó la mala noticia a Nilda Garré. Ayer, en Campo de Mayo, era el turno de los oficiales de la Fuerza Aérea para escuchar a la ministra de Defensa en otra ronda de elogios a sí misma, en las denominadas reuniones informativas periódicas. La licitación era un objetivo político de la administración kirchnerista para resolver los baches en el control y la seguridad del espacio aéreo.
El único competidor, el conglomerado franco-norteamericano Thales- Raytheon, comunicó por nota girada a la Comisión Técnica de la Fuerza Aérea que retiraba su oferta de la compulsa internacional. Esta licitación se lanzó en diciembre de 2006, se vio afectada por: la demora en resolver las pujas entre oferentes, el escaso interés oficial en gestionar el proceso licitatorio y, el remate final se lo dio la guadaña de la crisis económica. En esencia la notificación de la empresa fundamenta el apartamiento del concurso en la inacción burocrática que dominó el proceso licitatorio que acumula ya cuatro años sin una definición.
Todo el expediente duerme en un cajón del escritorio del secretario de Planeamiento, Oscar Cuattromo, desde mediados de mayo de 2009.
El actual secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Gustavo Sibilla, también tuvo ingerencia en el demorado trámite de la adquisición de radares cuando desde la silla de subsecretario de Planificación Operativa, encabezaba los debates entre oferentes.
«No pregunten más del tema licitación», es la frase que le atribuyen a Cuattromo, algunos aviadores cercanos al concurso público. A partir de allí no hubo ninguna acción del ministerio, la licitación está dentro del Presupuesto Nacional por un monto de 150.654.000 pesos en un plan plurianual, con desembolsos parciales. Se sabe que la demora favoreció a la Fuerza Aérea, el jefe Costantino destinó parte de esos fondos a la adquisición de repuestos para cazabombarderos Fightinghawk A4-AR, también Defensa habría aprovechado ese dinero para compras de funcionamiento.
El presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara baja, diputado Julio Martínez (UCR, La Rioja), no se sorprendió por la caída de la licitación, «forma parte del grave estado de desinversión en el área de Defensa», dijo a este diario.
Martínez agregó que en un encuentro entre legisladores de esa comisión con Garré, la ministra había reconocido la imposibilidad de llevar adelante la compra de los radares por la magnitud de dinero que debe gastar el Estado. No es la única voz que se ha alzado reclamando cobertura de radar y control de aeronaves ilegales. En una acordada sin precedentes en la historia judicial, la Cámara Federal de Salta solicitó a la Corte Suprema y al Consejo de la Magistratura de la Nación que gestionaran ante «los poderes públicos con injerencia en el tema» que se instalen radares en la frontera norte para detener el fenómeno de «la lluvia de droga», así se bautizó al tráfico de cocaína por avionetas. La senadora Sonia Escudero (PJ, Salta), presidenta de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales también ha expresado su descontento en repetidas oportunidades: «Es absolutamente inexplicable que nuestra región no cuente todavía con la radarización del espacio aéreo. Principalmente, debido a la frontera con Bolivia, por donde ingresa la cocaína. Esto obedece a una falta de decisión política del Gobierno nacional para realizar las inversiones necesarias para proporcionar los equipos y la infraestructura».


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