9 de septiembre 2009 - 00:00

CGT: ¿alguien vio alguna vez un medicamento?

Hugo Moyano, Juan Belén (UOM) y Amadeo Genta (municipales) ayer en la cumbre de la CGT en la que se escucharon nuevas quejas por las denuncias de Graciela Ocaña.
Hugo Moyano, Juan Belén (UOM) y Amadeo Genta (municipales) ayer en la cumbre de la CGT en la que se escucharon nuevas quejas por las denuncias de Graciela Ocaña.
El affaire de los remedios animó, aunque con ritmo lúgubre, la sesión del consejo directivo de la CGT al que había llamado Hugo Moyano para cumplir con el reglamento. No logró que fueran los «gordos» ni los independientes, que no se perdieron mucho de lo que se habló sobre las reformas en las que trabajan sus abogados en el Congreso para el régimen de ART. Tampoco del esperable apoyo al polémico proyecto de ley de medios del Gobierno.

Aunque el tema remedios no estaba en la agenda, el comentario se llevó la previa, el pasilleo y el final de la reunión. No fue Juan José Zanola, pero sí su segundo, Carlos Leguizamón, quien trasladó los argumentos de su jefe sobre su no implicación en la trama de los remedios «truchos» y las relaciones con el empresario Néstor Lorenzo. Los compartieron todos, que repitieron al unísono que las obras sociales no reparten medicamentos oncológicos: ellos sólo los pagan y son las farmacias y droguerías quienes se los entregan a los pacientes. «A cualquiera le puede pasar que le vendan un remedio trucho en una farmacia. Acá el que controla es la ANMAT», vociferaron todos los presentes.

También de parte de Zanola, a quien sus colegas llaman cariñosamente «El Banquero», se extendieron con términos para olvidar, sobre los motivos que llevan a la ex ministra Graciela Ocaña a cargar sobre las obras sociales sindicales. «La ministra era ella», decía uno. «Yo te dije, Negro (es Moyano, claro), que ella le iba a llevar los papeles al próximo gobierno. Pero no se la pudo aguantar y los lleva al juez». «A ese juez ya lo tenemos en la pantalla por otros casos», completó otro sindicalista. Cerró Moyano solemne: «Este es un ataque al movimiento obrero, ya vamos a decir de dónde viene».

En lo que hace a las reformas al sistema de ART nadie aportó nada nuevo porque «los abogados del Congreso» (es decir Héctor Recalde) todavía no completaron las negociaciones para el nuevo sistema. No prospera una estatización del sistema según rige hoy, pero sí que compartirá su existencia con la vía judicial. «La filosofía del movimiento obrero no puede admitir que se le ponga precio a una uña o un dedo. Por eso lo que discutimos son los topes para que coexistan las dos vías, las ART, que tiene que trabajar más en la prevención de los accidentes del trabajo, y la Justicia, que debe valorar el costo de los accidentes».

El grupo se rió de la ausencia de «gordos» e in«Los llamamos, no dicen nada, no vienen y nos enteramos de sus argumentos por lo que dicen los diarios. Si acá no se iba a discutir nada importante...», se dijo desde la mesa principal. «¿Cómo que no hay nada importante?», respondió Juan Carlos Schmidt, secretario de Formación y Capacitación de la central obrera. Tenían que aprobar el apoyo de la CGT al proyecto oficial de ley de medios: «Vamos hacia la posibilidad y el beneficio de acceder a una mayor libertad de información y del derecho a la pluralidad», sostuvo. Y agregó que el proyecto que envió Cristina de Kirchner en realidad copiaba el que habían hecho los sindicatos de los medios hace casi diez años, a través de la Cosimecos (una liga de agrupaciones gremiales), texto que era idéntico a otro de los radicales de Fernando de la Rúa. «No inventan nada», se escuchó del fondo.

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